Opinión

La Ballena Azul

  
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Campaña contra la pornografía infantil en Japón

Cada que termina un periodo de sesiones hay indignación por las iniciativas que quedaron pendientes, como la de seguridad nacional, el Mando Mixto, la de obras públicas o el reglamento de la Fiscalía General de la República, pero hay muchas que ni siquiera se comentan.

Es cierto que algunas de ellas sólo las presentan los legisladores para llenar el expediente, pero otras son importantes y duermen el sueño de los justos, porque no es el momento político adecuado.

Así quedó en la nada una iniciativa presentada por el senador Jorge Luis Preciado para reglamentar el uso de las redes sociales, y de esta forma impedir que se difundan imágenes de carácter privado y sexual sin el consentimiento por escrito de la persona involucrada.

Llevamos años de quejas por estos temas y no se ha logrado una reglamentación que no afecte la libertad de expresión, pero que impida excesos, como el del juego de La Ballena Azul, que está en las redes y preocupa a los padres de familia del mundo.

Este juego no se trata de la vida del cetáceo, ni de su inteligencia o capacidad de convivencia social, sino de cómo se acercan a las costas para morir; es decir, del suicidio.

El juego consiste en diferentes retos, algunos hasta infantiles como ver 24 horas seguidas películas de terror, pero van subiendo de tono y después piden que con navajas se tatúen al cetáceo en el antebrazo, y el reto final, en el día 50, es el suicidio.

Así perdieron la vida más de 130 adolescentes en Rusia y se ha exportado a distintos lugares del mundo.

Los líderes de este juego usan perfiles falsos e invitan a los jóvenes a través de sus cuentas de Facebook o de WhatsApp, y les piden que envíen una fotografía una vez que cumplen con cada prueba.

Y además de estos juegos macabros, hay videos de violaciones en las redes, o bien de jovencitas que tuvieron relaciones sexuales y son expuestas sin su consentimiento. Por estos hechos, Jorge Luis Preciado propone que se reformen el Código Penal y el Código Civil.

Esta propuesta enriquece la presentada en septiembre de 2016 por varios senadores del PAN y busca evitar, con penas de seis a 12 meses de prisión y hasta 500 pesos de multa, el hostigamiento sexual por medios electrónicos aun cuando la persona hubiese producido el material, a menos que dé su aprobación por escrito.

Además se señala que estás penas se dupliquen si el delito se cometió por el cónyuge o familiares cercanos, o si la víctima es menor de edad o tiene discapacidad.

La propuesta es derogar el artículo 267 del Código Penal Federal, para castigar estos delitos.

En cuanto a la reforma al Código Civil, se propone adicionar el párrafo V al artículo 1916, en el que se especifique que “sin consentimiento expreso por escrito de la persona afectada se grabe, edite, modifique, difunda, revele, o ceda a terceros imágenes de carácter privado o sexual y grabaciones sexuales parciales o totales, que hubiera obtenido con o sin permiso en lugar privado, fuera del alcance de terceros, aun cuando el material hubiese sido producido por la persona afectada”.

Un tema tan importante, que ya ha sido reglamentado en otras naciones como Francia y España, se dejó pasar como si no existiera, mientras en las redes sociales las madres de familia espantadas advierten del juego de La Ballena Azul.

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“Ojalá no salgan con que soy novia de Trump o una descuartizadora”. Es la repuesta de Delfina a las acusaciones por un desvió de 36 millones de pesos.

Twitter: @ginamorettc

Correo: georgina.morett@gmail.com

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