Opinión

LA Art Show 2015

    

Muchos aún no se recuperan de la resaca de Art Basel Miami, y ya esta semana el mundo del arte regresa a sus actividades. Justo hoy inicia el LA Art Show, que celebra su 20 aniversario.

Esta feria siempre se ha manejado con un perfil bajo desde su inicio en 1994, pero en esta edición, los organizadores aseguran estar al nivel de Frieze London, y con una afluencia equiparable a la de Florida.
Con el formato habitual, LA Art Show estará formado de tres secciones: Antigüedades, Arte moderno y Arte contemporáneo, reuniendo 120 galerías de 22 países. Para esta edición se espera una asistencia de más de 60 mil visitantes y superar las ventas del año pasado, que alcanzaron los 30 millones de dólares.

Con esta feria y un par de eventos más como Art Los Angeles Contemporary (de tan sólo seis años de vida, dedicada al arte emergente internacional) y LA Art Book Fair, Los Ángeles busca posicionarse como capital del arte y como el epicentro artístico de la Costa Este, tratando de equilibrar la hegemonía neoyorquina y la ascendente escena de Miami. Pero posicionar un foro comercial de nivel internacional no es una operación fácil, el contexto social y económico juegan un papel fundamental. Por eso es de extrañarse que la ciudad californiana y su poderosa escena no cuenten con una propuesta semejante a Art Basel, de Suiza, Frieze Art Fair o FIAC, en París. Es de notar que tampoco figure entre las grandes ciudades del mundo del arte, teniendo museos tan importantes como el MOCA, LACMA o el Hammer Museum; las escenas que dieron a conocer artistas como Chris Burden, Paul McCarthy o Mike Kelly; además de reconocidos coleccionistas como Eli Broad, y celebridades que empiezan a coleccionar cada vez más como Leonardo di Caprio, Dave Grohl o Brad Pitt (quien también es patrono del Los Angeles Museum of Contemporary Art); sin olvidar que fue justamente en el circuito San Francisco-Los Ángeles donde nació la revista ArtForum en la década de los 60.

Puede sonar un poco absurdo, pero la expansión geográfica de la ciudad de Los Ángeles ha complicado eventos como la Semana de Arte, que sucede a mediados de mes. La distancia entre las distintas locaciones y actividades dificulta el traslado de coleccionistas
y asistentes.

Algo similar sucede en México: las ferias de arte que tenemos hacen su labor, pero aún falta mucho para que éstas se vuelvan un referente internacional, en el que el tipo de coleccionismo que se lleve a cabo esté en pro de asegurar acervos de calidad y no sucumbir sólo a las tendencias del mercado.

LA Art Show tiene una tarea difícil, está en el punto de consolidarse internacionalmente como un art show de nivel capaz de competir con sus rivales en Nueva York y Miami o mantenerse con el aire local de sus inicios.

Pero también, el fenómeno financiero del arte contemporáneo hace que cada vez existan más ferias, más eventos que intentan sumarse a esta burbuja, y el ambiente que generan al rededor no es aquel donde el arte es el protagonista, sino la gran expectativa está en los afterparties...

¿Qué tanto bien le hacen las ferias a una escena artística? “Las ferias de arte son a mirar arte lo que el porno es a hacer el amor”, dijo el crítico Charlie Finch con respecto a la semana del arte en Nueva York. Y en parte tiene razón. El problema no es que existan ferias para promocionar y dar a conocer el trabajo de artistas que tal vez nunca conoceríamos, sino que esa producción artística se realice por y para estos eventos. Es ahí donde el arte deja de ser él mismo para convertirse en un simple producto de feria.