Opinión

La argucia de Mancera

 
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Miguel Ángel Mancera en el Foro Forbes

1. Nadie puede objetar a Miguel Ángel Mancera su intención de ser candidato a la presidencia de la República. Desde 1997, la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México es una plataforma envidiable. López Obrador la utilizó mejor que nadie. Y Ebrard se abstuvo por decisión propia, no porque no hubiera podido.

2. Lo que llama la atención en el caso del Dr. Mancera es el camino elegido. Después de haber sido electo con 66 por ciento de la votación, su objetivo era sencillo: conservar y consolidar ese capital político gobernando con eficacia.

3. Y la eficacia en la Ciudad de México se podía alcanzar por múltiples vías. El combate a la corrupción era y es una de ellas. El hartazgo ciudadano que se expresó en 2015 confirma que era un campo fértil, que hubiera catapultado la popularidad del jefe de Gobierno dentro y fuera de la capital.

4. Sin embargo, dejó pasar esa oportunidad por doble vía. El escándalo de la Línea 12 debió haber dado pie a la investigación y consignación de Marcelo Ebrard. Y, a partir de allí, podría haber emprendido una limpia en todas y cada una de las delegaciones.

5. Otro sendero viable era la simplificación administrativa. El Distrito Federal se podría haber convertido en un verdadero laboratorio y escaparate de lo que debe ser la simplificación administrativa para todo tipo de trámites, desde los que realizan los ciudadanos hasta los que efectúan las empresas y los negocios.

6. Finalmente, habiendo sido procurador, se pudo haber fijado como meta reformar radicalmente el sistema de impartición y procuración de justicia, mediante la implementación de los juicios orales; así como limpiar y depurar el sistema carcelario.

7. Pero es un hecho que el jefe de Gobierno no tenía el temple ni la audacia para avanzar por ninguna de esas vías. Las dos primeras tenían un alto costo político y lo llevaban a enfrentarse con Ebrard y las nomenclaturas perredista y amlista. La tercera debe haberle parecido muy desangelada.

8. Esas carencias y limitaciones lo han llevado dónde está: la transformación del DF en CDMX. Pero lejos de reconocer sus incapacidades, se ha presentado a sí mismo como un hombre de principios y valores. Su “legado” será la completa emancipación de los habitantes de la capital, que pasarán de ser ciudadanos de segunda a ciudadanos de primera.

9. Pero la imagen idílica se estrella con la realidad. El nacimiento de una entidad soberana, como cualquier estado de la República, pasa por un constituyente y la promulgación de una Constitución.

10. El problema está en que, en aras de alcanzar un acuerdo que hiciera posible el constituyente y la Constitución, negoció los principios. La Asamblea Constituyente es un híbrido que no expresará la voluntad del pueblo soberano de la Ciudad de México.

11. No la puede expresar cuando sólo 60 de sus integrantes serán electos por sufragio universal y los 40 restantes serán asignados por cuotas: 14 senadores y 14 diputados nombrados por mayoría compuesta en sus respectivas cámaras; seis diputados designados por el presidente de la República, y otros seis por el jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

12. Así que la famosa Asamblea Constituyente estará integrada por la voluntad de los pequeños electores –ciudadanos de segunda– y el designio de los grandes electores –ciudadanos de primera–. ¿Dónde quedan, pues, la soberanía popular y el principio de una entidad libre y soberana?

13. Los beneficios tangibles, si así se pueden llamar, de la nueva Constitución serán: a) que el secretario de Seguridad Pública ya no será nombrado (ni removido) por el presidente de la República; b) que no habrá delegaciones, sino alcaldías, y c) que habrá mayor número de cabildos que delegaciones.

14. En buen castellano, el jefe de Gobierno tendrá mayor poder, habrá mayor burocracia y necesidad de mayores recursos.

15. En eso se resume la propuesta de Mancera. No ha sido criticada ni cuestionada por el resto de la clase política porque todos van en el mismo barco: mayor poder y mayor presupuesto para unos y otros.

16. Eso, de nuevo en buen castellano, se llama argucia. Argucia que cobijará la postulación del Dr. Mancera en 2018.

Twitter: @sanchezsusarrey

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