Opinión

La antidemocracia
de los 'spots'

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El PVEM fue sancionado por los spots donde se promociona la entrega de vales de medicina. (Cuartoscuro)

La elección de 2006 fue muy cerrada. No había entonces previsiones para ese caso, y eso, más la actitud del derrotado, provocaron dificultades importantes. Como se documentó ampliamente, hubo una cantidad importante de errores humanos en las casillas, que afectaron de forma similar a ambos contendientes, y si acaso un poco cargados en contra de Felipe Calderón. No hubo ninguna demostración de fraudes, ni en el día de la votación, ni en los mecanismos de conteo, algoritmos o cosa similar, como se argumentaba entonces.

Las quejas se centraron en la actuación del entonces presidente Vicente Fox, así como de organizaciones civiles que promovieron votos con alguna tendencia. No hubo ilegalidad alguna de parte de Vicente Fox, pero sí acciones que los magistrados consideraron imprudentes.
No está en sus facultades hacer eso, pero bueno. Sí determinaron acciones ilegales en algunos de los casos de organizaciones civiles o empresas; también estiraron mucho la ley para ello.

Como fuese, el derrotado tampoco aceptó esto y promovió un bloqueo (ése sí, ilegal) de la principal avenida del Distrito Federal, que él había gobernado hasta unos meses antes. No se detuvo ahí e intentó impedir la toma de posesión del presidente electo, y después hacerle la vida imposible.

En ese ambiente, el PRD, que era la segunda fuerza en la Cámara de Diputados, desperdició su poder político haciendo lo que López Obrador domina: rechazar. Eso le abrió al PRI una puerta que no había imaginado: convertirse en interlocutor del gobierno a pesar de haber sido tercera fuerza en la elección. Con una mejor situación en el Senado y la dirección de Manlio Fabio Beltrones, el PRI aprovechó la oportunidad. En la idea de conseguir las reformas que había que hacer en México (y que finalmente ocurrieron seis años después), el gobierno aceptó a cambio una reforma electoral.

Es así como detuvimos el avance democratizador iniciado en 1996. Las leyes se hicieron más restrictivas, se prohibió la propaganda negativa, se cerraron espacios a recursos privados, se controló al extremo el uso de medios electrónicos, y el resultado lo puede usted ver hoy: millones de inútiles spots, en los que los partidos intentan hacer algo de política y son de inmediato detenidos por sus adversarios, con el respaldo del INE, que no puede hacer sino aplicar la ley.

La disputa por el poder es eso, no otra cosa, y por lo mismo debe llegar a niveles que liberan presión y que encaminan a la solución de conflictos, porque deciden la magnitud de fuerzas de cada quien.
Endulzar eso para que parezca concurso de belleza o partido de segunda división no sólo está condenado al fracaso, sino que impide la discusión pública a fondo. Si un grupo político cree que sus adversarios ponen en riesgo a la nación, política o económicamente, hay que discutirlo. Seguramente el otro opinará diferente y de la confrontación de esas ideas es de donde los votantes obtienen la información necesaria para identificar a quien se acerque más a sus intereses.

Lo comentaba la semana pasada: la democracia depende de la incertidumbre, es una forma de procesar conflictos y dudas, no un mecanismo que genere soluciones. Pero necesita no sólo de reglas adecuadas, sino de actores dispuestos a cumplirlas. Con los que fingen hacerlo, sólo para torcerlas en su favor o desecharlas cuando les son negativas, no hay democracia alguna. Sean del PRI, del PRD o de Morena. Creo que ésa ha sido su ruta.

Twitter: @macariomx

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