Opinión

La amenaza Trump

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Donald Trump. (Ilustración)

Si el gobierno mexicano entra a una confrontación directa con Donald Trump le estaría haciendo un gran favor al racista que va en punta de las preferencias electorales de los republicanos.

A Trump le va a costar su choque contra mexicanos exitosos en la Unión Americana, periodistas, científicos, cineastas, artistas, que al final van a pasar su factura al racismo de este conspicuo personaje.

Pero si su pleito es contra el gobierno o contra autoridades mexicanas, entonces lleva las de ganar. Una cosa es enemistarse con mexicanos de buena reputación en Estados Unidos, y otra es hacerlo contra un gobierno extranjero.

Estados Unidos siempre han tenido un enemigo con rostro, desde Hitler, la tiranía comunista detrás la cortina de hierro, a Osama Bin Laden. Ahora no lo tienen. Con China hay excelentes relaciones, con Rusia se guardan las apariencias y con la dictadura cubana ya hay nexos diplomáticos a más alto nivel.

Ahí está lo que busca Donald Trump: hacer de México el enemigo nacional de su país y para eso necesita un pleito con el gobierno mexicano.

En otras palabras, la prudencia aconseja que mientras Trump sea precandidato o candidato, no hay que meterse a nivel presidencial, ni de cancillería ni de embajada. La disputa tiene que ser contra los mexicanos que tienen buena imagen en la Unión Americana, que son muchos.

Desde luego que Trump es una amenaza para México y para el mundo. Tal vez el último racista que recordemos que logró construir un discurso y una personalidad atractiva a partir de sus prejuicios étnicos fue Adolfo Hitler.

Así de grande es la amenaza que encabeza las preferencias republicanas, pues no habíamos oído una demagogia xenófoba tan ramplona desde esas épocas que arrullaron a la Alemania que surgió después del Tratado de Versalles.

El fin de semana se llevó a cabo la reunión de municipios de la frontera norte, que agrupa a 60 alcaldes, que formularon la Declaratoria de Ciudad Juárez, en la que condenaron la embestida racista de Donald Trump contra los mexicanos. Se entiende que lo hayan hecho, pero las autoridades de nuestro país deben ser más cautas.

Cualquier roce oficial del gobierno de México con el excéntrico racista va a favorecerlo a él y a sumar adeptos para su causa, pues se dará en natural “cierre de filas” contra el enemigo extranjero.

Corresponde a la sociedad de Estados Unidos y a la opinión pública mundial exhibirlo como lo que es: un demagogo que se solaza en su retórica antiextranjera, a pesar de que sus antepasados fueron igual de extranjeros.

Por ahora el tema Trump es un asunto de los republicanos, que tienen que frenarlo antes de que su candidatura ponga a temblar al mundo. Y confiar en la sensatez de la patria de Lincoln y de Luther King.

Twitter: @PabloHiriart

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