Opinión

La amargura del gringo

Conocí a Phill Jordan, el viejo policía retirado que se atrevió a asegurar esta semana que Joaquín Guzmán Loera, alias ‘El Chapo’, financió con millones de dólares la campaña del PRI a la presidencia. Es aficionado a hablar, hablar mucho, hablar de todo y hablar mal de México y los mexicanos.

Lo conocí en 1992, cuando era un agente más de la DEA en El Paso, Texas, zona muy caliente por su ubicación en la frontera con Ciudad Juárez, Chihuahua. Años después, lo hicieron director de la recién creada oficina de inteligencia que aglutinaba a la DEA, ICE y FBI, que por su importancia fue movida del puente internacional de las Américas –puente ‘libre’, como le llaman allá-, a las instalaciones de Fort Bliss, una de las instalaciones más importantes del ejército norteamericano al sur de Estados Unidos.

Hosco, huraño, desconfiado y racista, Jordan ve y opina siempre mal de todo lo que tenga que ver con México. Sin embargo, le gusta la notoriedad, sólo basta con echarle un vistazo a todas sus declaraciones en www.elpasotimes.com. En los cerca de 12 años que trabajó en El Paso, casi nunca cruzó la frontera hacia Ciudad Juárez. A pesar de mantener contacto y coordinación con autoridades mexicanas, las reuniones siempre se realizaban del lado norteamericano.

En todos esos años tampoco realizó algún operativo o captura importantes, a pesar de estar al tanto de muchos detalles sobre las actividades de Amado Carrillo Fuentes, ‘El señor de los cielos’, y su cártel.

Phill Jordan fue contemporáneo de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA asesinado en Guadalajara por órdenes de Rafael Caro Quintero. El asesinato de Camarena se convirtió en una afrenta para la DEA y todos sus integrantes, incluido Jordan. Por eso no es extraño que ahora, cada vez que habla de México, mencione el asunto.
Lo más destacado que hizo Jordan mientras estuvo en El Paso fue haber recibido, en la línea fronteriza, al doctor Humberto Álvarez Macháin, acusado de haber mantenido vivo a Enrique Camarena para seguir torturándolo antes de asesinarlo. Álvarez Macháin fue secuestrado en diciembre de 1992 en su consultorio de Guadalajara por agentes de la DEA, apoyados por José Refugio Ruvalcaba, entonces comandante de la policía judicial de Chihuahua.

Phill Jordan lleva más de una década retirado de la DEA. Hoy acusa, sin pruebas, escudado en una polvorienta placa de policía que solo le sirve para engañar a los bobos.

Por cierto…

Manuel Velasco Coello, el gobernador de Chiapas, recibirá del gobierno de Guatemala la condecoración ‘Parlamento Centroamericano, Francisco Morazán’, en grado de Gran Cruz, por su trabajo en defensa de los derechos humanos de los migrantes. También será recibido por el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina.

Hasta el lunes.