Opinión

La alianza antinatural quedó aislada en Ginebra


 
Aunque sólo se trata de un acuerdo provisional, que las fuerzas más retrógradas y belicistas se empeñarán en sabotear el pacto suscrito entre Irán y el P5+1 representa un extraordinario avance hacia la paz y la estabilidad en Oriente Medio, que deja aislados a los frenemies Israel y Arabia Saudita en su apoyo a los fanáticos de Al Qaeda en Siria.
 
“Es un mal acuerdo, por lo que simboliza. Significa que Teherán obtiene una aceptación, una señal de que es un país legitimo”, lamentó Yoel Guzansky, analista del Instituto para Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv y colaborador del diario Maariv, quien expuso que pese a la retórica del frustrado Benjamin Netanyahu, su gobierno buscará reparar los vínculos con Washington y hará todo lo posible para influir en el convenio final con la República Islámica, que logró, insistió, ser reconocida como “un estado en el umbral atómico”.
 
Responsable para el programa nuclear iraní en el Consejo de Seguridad Nacional hebreo en 2005-09, Guzansky consideró que la principal carta de Netanyahu, la militar, quedó relegada por el diálogo de Ginebra. “¿Cómo puede Israel operar independientemente ahora, después de que la comunidad internacional se sentó, estrechó su mano y firmó un acuerdo con Irán? Sería visto como alguien que sabotea diez años de esfuerzos para llegar a la mesa y alcanzar un arreglo”, sentenció a AP.
 
Presiones
 
La semana pasada, como parte de las presiones que según el experto Israel ejercerá para asegurarse de que Teherán no podrá fabricar una bomba ––en el fondo también teme el crecimiento económico de la antigua Persia––, The Sunday Times afirmó que el espionaje hebreo (Mossad) trabaja con El Riad “planes de contingencia” por si el acuerdo que acaba de concretarse les parecía insuficiente. Los sauditas habrían permitido a su presunto archienemigo atravesar su espacio aéreo para bombardear a Irán, e incluso lo ayudarían con aviones cisterna, helicópteros de rescate y naves sin piloto.
 
 
La versión no es nueva y fue esparcida cada vez que Teherán y el P5+1 parecían llegar al entendimiento, pero esta vez cobra más relevancia porque Netanyahu se puso abiertamente del lado de los extremistas que luchan en Siria con la bendición de la familia real saudí, que habría ordenado el salvaje atentado de la semana pasada contra la embajada iraní en Beirut. Llegó hasta el grado de declarar a Le Figaro que Israel y “los principales estados del mundo árabe” coinciden cuando se trata del Irán nuclear.
 
 
La alianza antinatural, sin embargo, no atacará a Teherán, pues como opinó el analista Seyed Mohamed Marandi en RT, “desencadenaría una catástrofe económica mundial y sólo los sauditas y los israelíes serían culpados”.