Opinión

LA ALDEA: Plaza liberada


 
 
 
 
A mediados de diciembre consignamos en este mismo espacio, los abusos, atropellos, excesos y delitos cometidos flagrantemente por integrantes de la CNTE en la Plaza de la República. Señalamos que de forma sistemática, estos pseudo maestros, extorsionaban a los comerciantes de la zona, hacían uso indiscriminado de mobiliario, instalaciones y servicios.
 
Hace cuatro días, con un impecable operativo de desalojo, la Plaza fue liberada, retirados los manifestantes y escombrada una explanada que se había convertido en el símbolo del desgobierno, el caos y el atropello permanente.
 
Enhorabuena al gobierno de Miguel Ángel Mancera, a su equipo y a sus secretarios que con precisión y eficiencia, evitando el conflicto, haciendo a un lado la provocación y respetando los derechos humanos de los muy pocos ahí congregados, devolvieron esa Plaza, su monumento y el área de tránsito vehicular a la ciudadanía.
 
El operativo y las medidas adoptadas nos dejan lecciones varias: la primera, que no puede haber derecho alguno que se imponga a los derechos de los demás, y mucho menos, derecho cualquiera que se traduzca en delitos, extorsiones y chantajes. Todo grupo social tiene derecho pleno y legítimo de manifestarse públicamente, de oponerse a las decisiones gubernamentales, de protestar por acciones y medidas que considere injustas. Pero esa manifestación libre y legítima, no puede por ningún motivo ni razón, justificar, tolerar ni permitir el pasar por encima de los derechos de terceros, de bloquear el libre tránsito, de afectar el libre comercio y la economía de particulares. Resultaría equivalente a sustentar jurídicamente que un derecho constitucional vale más que otro, o que su jerarquía se impone sobre el anterior. Jurídicamente esto es imposible.
 
Por 117 días consecutivos, esto pareció suceder en el Monumento a la Revolución, sin la intervención de autoridad alguna y más aún, con el apoyo político, logístico y alimenticio de la delegación hantaje y presirogramas sociales, no significa apoyar e impulsar a grupos con inclinaciones radicales, con mcasi del 7ón Cuauhtémoc. Inadmisible.
 
La segunda lección es que la autoridad puede actuar, intervenir, prevenir abusos y delitos en protección a la ciudadanía –su función central- sin atropellar, hacer uso excesivo de la fuerza ni violar derechos humanos.
 
Existe un llamado generalizado de la ciudadanía por apoyar acciones de esta naturaleza, lo demuestran claramente las encuestas posteriores al desalojo, con un apoyo casi del 70% al operativo del gobierno capitalino.
 
Un gobierno de izquierda, con vocación democrática, con identificación y defensa de causas y programas sociales, no significa apoyar e impulsar a grupos con inclinaciones radicales, con métodos de chantaje y presión, con abuso y delito evidente en cada esquina y sobre cualquier otro ciudadano.
 
El líder de los comerciantes de la zona, fue víctima de una “calentadita” por parte de los señores de la CNTE, “sólo para que entendiera” que ahí “mandaban ellos” y no había ningún gobierno o autoridad que se impusiera a sus designios.
 
El pasado domingo la Plaza fue liberada, y liberados fueron los vecinos y comerciantes de la zona, de este grupo de mafiosos y truhanes que se valieron de un legítimo método de protesta social, para extorsionar y delinquir a plena luz del día, con la ominosa retracción de la autoridad. Se terminó.
 
Para el gobierno capitalino, con el difícil reto de no ser acusado de violento, represor, autoritario, intolerante, la decisión y el operativo –si bien tardíos- llegaron a devolver el orden y la legalidad a una zona bajo el control de unos extremistas.
 
Representa un ejemplo de firmeza, de tolerancia pero por encima de todo, de respeto absoluto a la ley y a la ciudadanía toda. No solamente, a unos cuantos.
 
Nuevamente, enhorabuena.