Opinión

LA ALDEA: Llamados
de unidad

Una vez más en la historia reciente de México, ese contingente multicolor, diverso y esencialmente heterogéneo que llamamos “las izquierdas” lanzan llamados de integración y unidad.

En esta semana, al tiempo que el encuentro de perredistas en la península de Yucatán busca el lenguaje diplomático y cordial para convocar al ex líder y cuasi caudillo López Obrador, sucede otro evento en la Ciudad de México donde confluyen los tres líderes fundadores históricos del PRD (Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez). Juntos y reunidos, coinciden en hacer un llamado a la integración y a formar bloque común. Incluso se suma un lopezobradorcista incondicional que es Alejandro Encinas, quien hace a nivel personal, un llamado también a su antiguo jefe y líder.

Todas las voces parecen estar dirigidas al mismo destinatario: AMLO. El propósito común es formar un frente unido para detener la Reforma energética. Sumar los esfuerzos del PRD, de Morena, del ingeniero Cárdenas y del propio Andrés Manuel para presentar un bloque de fuerza y unidad.

Una y otra vez López Obrador ha dicho –con desaire y desinterés- que cada quien su lucha y sus movilizaciones, estrategias, mensajes y seguidores, aunque persigan lo mismo. Es más, hace unos días llego a la precisión de afirmar que no confía en los líderes del PRD.

Existen solamente dos momentos en que ese nebuloso e inasible grupo de “izquierdas” se integraron para formar frente comunes, unitarios, bajo un solo liderazgo. Tal vez cuando todos los pequeños grupos, partidos y organizaciones dan paso a la fundación del PSUM y años después, cuando integrados bajo el FDN (Frente Democrático Nacional en 1987-88) construyen una plataforma para postular la primera candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas. Frente que es la célula primigenia en la gestación del PRD. En ningún otro momento, las “huestes” como los propios militantes designan a las diferentes agrupaciones, han logrado constituir plataformas comunes, estrategias integradas, acciones armónicas e unificadas.

Con frecuencia se habla también de “las tribus” porque en efecto, prevalece el espíritu sectario de grupo, de líder por zona y región.
Muchos han sido los teóricos, académicos y militantes que han estudiado el fenómeno y han intentado ofrecer explicaciones y respuestas a la incapacidad absoluta de responder a un solo ideario, a una sola estrategia política. Parece que cada grupo o tribu, persigue fines distintos.

Uno de los problemas consiste en esta convicción de que los militantes de determinada zona, región, bandera u organización, se deben a su líder, sólo siguen a su líder, y ese personaje “obtiene” suficientes satisfacciones –cuotas- en la repartición del poder, entrega a sus “seguidores” a la integración de candidaturas. Llevamos años escuchando si unos u otros son “Chuchos”, o son “Amalios” –hoy prácticamente extintos- o son de las huestes de René Arce, o de los crecientemente poderosos Bejaranos y Padiernos.

La izquierda, ha sido incapaz de integrarse en una sola organización, porque prevalece ese intercambio de cuotas y privilegios para cada grupo. ¿Cuántas diputaciones? ¿qué asiento del Senado vamos a acordar? ¿quién se queda con este o aquél negocio? – y me refiero a los muchos que se otorgan o intercambian en esta Ciudad, desde taxis, peseros, tianguis, puestos, mercados, centrales de autobuses, delegaciones y concesiones mayores, como proveedores del gobierno capitalino.

La izquierda ideológica, no la pragmática de las muchas corrientes y expresiones, contrario a su discurso, no fija miras en metas ulteriores, en beneficios sociales, en programas de largo alcance. Sino que los fija en las partidas presupuestales, en los puntos de negocio, en los de mayor rentabilidad.

Y no es porque en el PRI o en el PAN –hoy más evidente que nunca- no existan corrientes, grupos, perfiles más o menos abiertos y plurales, a favor o en contra de esta o aquella causa o posición. Es simplemente que con tantas tribus, la competencia es más voraz.

Los pronósticos para un frente unificado en contra de la reforma son bastante negativos, es altamente improbable que Andrés Manuel, líder, caudillo y profeta ahora de su propia organización, conceda protagonismo o acciones estratégicas a su despreciado PRD, aunque el llamado venga de la única autoridad moral aún respetada –en general- el ingeniero Cárdenas. Veremos.