Opinión

LA ALDEA: Basta de excesos

17 octubre 2013 5:2

 
A pesar de las insistentes declaraciones en las que el gobierno de Oaxaca había asegurado que “no se pagarían salarios no devengados” con relación a los miles de paristas de la CNTE que azotaron por semanas la ciudad de México y que mantuvieron cerradas todas las escuelas de ese estado, ahora el gobierno del Señor Gabino Cué ha dado marcha atrás.
 
No solamente ha iniciado ya el pago de los llamados “salarios retenidos”, sino que además, los orgullosos y satisfechos maestros de la CNTE han rechazado el plan que el mismo gobierno de Oaxaca les presentó –sometió a su consideración- para reponer clases.
 
Los paristas y manifestantes profesores, cobraron en los últimos dos días las tres quincenas retenidas (una de agosto y dos septiembre) más el absurdo bono de inicio de ciclo escolar que equivale a otros 5 días. Ayer mismo cobraron la primera quincena de octubre.
 
Alrededor de 13 mil escuelas de Oaxaca iniciaron el ciclo escolar 2013-2014, el pasado martes 15 de octubre, solamente 61 días después de su obligación “responsable” como profesionales de la educación.
 
Ninguno de estos pagos fue devengado con clases y trabajo por parte de los señores “maestros”. Ninguna de estas quincenas merece o debería ser pagada en reconocimiento estricto a la prestación del servicio. La ley del Servicio Público establece cláusulas muy específicas respecto a pagos por ausentismo o suspensión de actividades.
 
Más aún, el gobierno de Oaxaca solicitará al gobierno federal una partida adicional de 4 mil 500 millones de pesos para cubrir aguinaldos, entre otros rubros, a estos “ejemplares educadores del país”
 
¿No es acaso suficiente con el daño y perjuicio que su ausentismo ha provocado a generaciones completas de estudiantes oaxaqueños? ¿Debe la federación, debemos los contribuyentes, aprobar un pago a una serie de personas que no han trabajado, que no han devengado su salario, que no han prestado el servicio para el que fueron contratados?
 
Me parece que no, me parece que mal hace el gobierno estatal, y peor aún el federal, si otorga y autoriza nuevas partidas para seguir manteniendo a estas lacras sindicales que arruinan la formación de niños y jóvenes, que medran el presupuesto en aras de una falsa lucha por la defensa de derechos insostenibles, que afectan el comercio, el turismo, el libre tránsito y tantas otras áreas con serias consecuencias por su rechazo a las reformas.
 
Este viejo México, estos representantes de un pasado corporativo y partidista, engendros de un sistema que ha dejado de existir y que pretenden utilizar una bandera social como instrumento de presión política, no son compatibles con un México próspero y competitivo del siglo XXI. Es el México de los privilegios y de las prebendas, el de los líderes con sueldos superiores a 4 o 5 veces el salario de un maestro de tiempo completo; el México del chantaje y la extorsión que se niega al cambio, a la reforma, a la evaluación que no es otra cosa que preparación y competitividad.
 
¡Basta! Suficiente con dos meses de cero clases en Oaxaca, tres semanas en Michoacán, marchas en Morelos, Hidalgo, Guanajuato, Querétaro, Veracruz, Chihuahua y otros varios.
 
La lucha por el poder sindical y el vacío dejado por Elba, parece ser el botín que persigue más de un líder local que pretende alcanzar la estatura de nacional.
 
Parece un concurso de fuerza y de demostración de músculo regional… ¿cuántos movilizados? ¿cuántas escuelas paradas? ¿cuántos maestros en marcha?
 
Que no se pague un solo peso a quien no realice su trabajo frente a grupo; que se limite, regule y transparente el famoso número de los “comisionados “ sindicales, para evitar desvíos y tentaciones partidistas.
 
Han sido gobiernos y políticos quienes han echado a perder a los maestros, haciéndoles creer que pueden faltar a su trabajo, abandonar las clases, olvidarse de los niños y de su objetivo y función central: formar parte del proceso de enseñanza-aprendizaje, alimentarlo, nutrirlo, fomentarlo y promoverlo.
 
No hay lección si se les paga; no hay mensaje si se olvida su ausentismo y su falta de responsabilidad en aras de una lucha política, si se les premia con salarios y bono.