Opinión

LA ALDEA: ¡Basta! con la CNTE

28 noviembre 2013 5:2

 
La sección 22 ataca instalaciones y destruye equipo de la sección 59 en Oaxaca. Los atacantes son los marchistas, los que no quieren la reforma, los paristas que tuvieron a cientos de miles de alumnos más de dos meses sin clase. Los agredidos son también maestros que difieren de los primeros. Sostienen clases en escuelas bajo su control, suscriben trámites en el IEEPO (Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca), están dispuestos a seguir trabajando. Es un choque entre secciones del mismo sindicato radical (CNTE) donde unos acusan de espurios a quienes ofrecen clases. La autoridad, ausente.
 
En el Distrito Federal integrantes de la CNTE de Veracruz protestan frente a Gobernación en Bucareli, exigen ver al secretario que no los recibe. En el choque con policías que resguardan la secretaría, una maestra saca un cúter y agrede a policías. María López Sánchez le hizo una herida de 10 cm a un oficial, y otras tres en el brazo de aproximadamente 4 cm a una agente policíaca. La maestra agresora es detenida, acusada de lesiones y ultraje a la autoridad. La liberan en 24 horas, sin importar lo que hizo.
 
¿Qué falta? ¿A qué grado de agresión, violencia, delitos múltiples pueden llegar unos pseudo maestros –porque eso son los integrantes de la CNTE- sin que nadie los toque?
 
La autoridad negocia, flexibiliza la aplicación de la Ley. Retira cargos, voltea para el otro lado, con tal de ceder a exigencias vergonzantes. Es la extorsión convertida en “movimiento gremial”. Es la impunidad total y absoluta. Los señores de la CNTE hacen lo que quieren, porque viven bajo el disfraz y la coartada de la defensa de sus derechos. ¿Cuáles derechos? ¿No ser evaluados? ¿Heredar, comerciar y controlar plazas a su antojo y beneficio? ¿Obtener cantidades inmensas de recursos públicos –nuestros, suyos y míos que pagamos impuestos- bajo la amenaza de detener sistemas educativos completos, de paralizar ciudades, de bloquear plazas y rutas comerciales y turísticas? ¿Hasta cuándo?
 
Los gobernadores se doblan ante las demandas y exigencias de los integrantes de la CNTE, ofrecen compensaciones, canonjías, privilegios en lo oscurito, fuera de la ley, fuera del ojo público y del reflector mediático. No sabemos aún a qué acuerdos llegaron el secretario Osorio Chong y los maestros de Oaxaca para que volvieran a su estado a reanudar clases y, como vemos ahora, a castigar brutalmente a aquellos que no los apoyaron.
 
Las escuelas no son de los maestros, no son siquiera del Gobierno federal o de los estados, las escuelas son de los mexicanos. Los ciudadanos de cada ciudad y de cada entidad somos los dueños de un sistema de educación pública podrido, secuestrado, extorsionado hasta el límite de la violencia y la destrucción de inmuebles. "No permitiremos más irregularidades, no dejaremos que los espurios... tengan su nido en Oaxaca”, declara ufano Francisco Villalobos, secretario de organización de la sección 22. Los espurios para este elevado pedagogo, quiere decir aquellos que piensan diferente a mi grupo, aquellos que se atreven a manifestar una expresión laboral distinta a la de la radical sección 22.
 
¿Y las autoridades? ¿Y los delitos? ¿Y el ejemplo y la lección que estos bárbaros que no merecen el nombre de maestros o educadores dejan a sus alumnos?
 
¡Basta! con la CNTE. Basta de sus atropellos y chantajes; basta de una falaz “defensa de derechos laborales adquiridos” como instrumento para la extorsión, para la amenaza y para la violencia. Basta de secuestrar escuelas y sistemas causando daños a una generación completa de estudiantes que difícilmente podrán ver en estos rijosos manifestantes agresivos, a los modelos educativos del presente y del futuro del país.
 
No podremos reformar la educación en México, mientras se permita que excesos y atropellos de delincuente común, pasen inadvertidos ante la ley y la ciudadanía.
 
¡Basta!