Opinión

LA ALDEA: ¡Adiós maestros!

10 octubre 2013 5:2

 
Desde ayer inició el éxodo de los señores y señoras integrantes de la CNTE de la Ciudad de México. Se van de regreso a las comunidades abandonadas en Oaxaca y Michoacán, en donde casi 50 días después, los alumnos podrán “iniciar” clases.
 
Se van sin haber logrado su objetivo de descarrilar la reforma educativa, bloquearla e impedir no sólo que se aprobara, sino siquiera que se votara. ¿Recuerda usted su violenta irrupción en San Lázaro y la penosa mudanza emergente de los legisladores a lo que Alejandro Encinas calificó con precisión como “un salón de banquetes”? Pero se van con un acuerdo secreto, cuyo contenido no revela Gobernación, pero tampoco la demandante CNTE. Acuerdo que si obedece a las prácticas del pasado, otorgó varias concesiones: 1) dinero en cantidades no comprobables ni reportables para que cedieran a sus posiciones y plantones; 2) cero represalias, nada de despidos, descuentos, cancelación de plazas o días retenidos en sus salarios y prestaciones; 3) discurso exento de acusaciones y señalamientos. Si ellos son los educadores de México, ¡faltaba más!.
 
En los próximos días la organización Mexicanos Primero que encabeza Claudio X. González dará a conocer el resultado de la investigación realizada en ese centro de investigación y documentación “(Mal) Gasto – Estado de la Educación en México 2013” que ofrece un panorama lamentable y deprimente.
 
Más del 20 por ciento del gasto programable del gobierno está destinado a educación, casi un billón de pesos, lo que lo convierte en el mayor gasto del país. De ese gasto, arriba del 92 por ciento se dirige a nómina de maestros. Gastamos en México más de 3 mil millones de pesos al año en cuotas a comisionados y cúpulas sindicales. Según la Auditoría Superior de la Federación tan sólo entre 2010 y 2011 se identificó el uso Irregular de 25 mil millones de pesos.
 
El reporte es preciso al señalar el grave dispendio que ejerce el gobierno en estos gastos no relacionados directamente con educación, sino con el mantenimiento de lacras sindicales. De los 3 mil 149 millones de pagos ilegales detectados (2010) el 47 por ciento es para comisiones sindicales; 19 por ciento en personal asignado a centros  AGS; el 27 por ciento en transferencias al SNTE;  otro 6 por ciento en centros AGD, más otro 1 por ciento en comisiones por cargos de elección popular y 1 por ciento más por licencia con  goce de sueldo indebido. ¡Aplastante! Aquí nos gastamos miles de millones en el bienestar de los señores del sindicato, cuyo beneficio social es altamente cuestionable, pero sin duda, el beneficio educativo es claramente inexistente.
 
¿Pero cómo van a querer o estar medianamente dispuestos a que se acabe este negocio? ¿Cómo van a aceptar condiciones de evaluación, concurso de oposición para direcciones y coordinaciones, concurso de plazas para primer ingreso? ¡Es impensable! Los señores de la Coordinadora, se pasaron más de 20 días en un inequívoco ejercicio de chantaje y extorsión al gobierno federal y los estatales.
 
Don Miguel Osorio Chong ¿Cedió usted? Como ha declarado ya, no se echó para atrás la reforma, no redujeron ninguna de sus premisas de cambio, pero ¿Les dieron dinero? ¿Les prometieron y aseguraron impunidad por sus excesos capitalinos?
 
Hace unas semanas preguntamos en este mismo espacio ¿Quién pagaba a los señores manifestantes? ¿De dónde salía el dinero? El Gobernador Gabino Cué salió de inmediato a negar cualquier versión que lo implicara en dicho gasto encubierto. A 20 días de distancia, resulta difícil creer que el aparato de seguridad y de inteligencia del estado mexicano, no pueda rastrear o localizar los desembolsos millonarios para subvencionar la prolongada y no menos violenta presencia de la CNTE en la Ciudad de México. Alguien pagó, y su inversión me parece, resultó infructuosa, porque no bloquearon la reforma, ni doblegaron al gobierno, ni provocaron un sangriento enfrentamiento con docenas de muertos y ejercicio evidente de represión. Nada de eso pasó. ¿Se logró dañar la imagen y eficiencia del Jefe de Gobierno? ¿Se afectó su relación con la ciudadanía?
 
Tal vez son preguntas para cuyas respuestas debamos esperar un poco más. Lo que es un hecho es que la presencia de la CNTE dejó en evidencia dos cosas: 1) la anacrónica –y hoy probada como falsa- premisa de que con este método y sistema detienen o desvían el curso de las reformas –una nada desdeñable lección a la luz de lo que viene; y 2) la existencia de grupos de vándalos –que no anarquistas- en busca de enfrentamiento y choque, por algún oscuro deseo de violencia y venganza.