Opinión

La AFEET cambia de rostro

   
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turismo

Hace más de un año comentamos en este espacio la importancia que tienen las mujeres en la industria del turismo y cómo no había que perder de vista la llegada de Carmen Torreblanca y Yarla Covarrubias a la presidencia y primera vicepresidencia, respectivamente, de la Asociación Femenil de Ejecutivas de Empresas Turísticas de la República Mexicana (AFEET).

Y lo decía porque, a pesar de que esta agrupación tiene ya una buena cantidad de años de existir, pues fue fundada en 1970, a través de los años no había logrado desarrollar una línea de acción constante que le diera un peso específico gremial dentro del sector y, en realidad, se caracterizaba por ser una especie de club social, en el cual sus socias se reunían cada determinado tiempo para pasar una mañana agradable y platicar a gusto. Además de tener un buen viaje grupal de vez en cuando.

Por esto es que cuando supimos que al renovarse la mesa directiva iban a llegar a su mando Torreblanca y Covarrubias, era de esperarse que aparecieran nuevos aires en la AFEET que le dieran una fuerte sacudida, ya que ambas ejecutivas destacan en el medio en que se desenvuelven, tienen puestos de mando y una larga carrera en el mundo de los viajes. Además, si decidieron participar en la agrupación, no sería para seguir organizando tertulias.

Carmen se mueve en el mundo de la aviación y Yarla en el de la hotelería y las relaciones públicas, y son ampliamente respetadas y reconocidas en el sector turístico. Y, sí, su presencia se sintió de inmediato en la AFEET.

La primera muestra de que las cosas ya no serían como antes la dieron al organizar el año pasado su congreso anual, el cual realizaron en la ciudad de Puebla.

Consiguieron patrocinios de marcas reconocidas y elaboraron un programa de conferencias y mesas redondas en las que se tocaron los temas importantes del momento en esta industria, además de que introdujeron tecnología no usada antes, como fue la creación de un aplicación con la cual desde su teléfono podían seguir lo que pasaba en el evento, así como recibir información importante que se generara.

El congreso, al cual asistí como observador, resultó muy interesante y propositivo; gustó a una audiencia que durante años se acostumbró a temáticas más descafeinadas.

No obstante, todavía les cuesta trabajo adaptarse a la nueva realidad en la que, contrario a lo que se acostumbró durante mucho tiempo, hoy tienen que pagar por una habitación de hotel y por su derecho a asistir al congreso, aunque en ambos casos las propias directivas consiguen tarifas con descuento. Pero a veces la inercia es dura de vencer.

Con esa experiencia vivida en Puebla el año pasado, hace unos días realizaron el congreso de 2017, pero ahora en la Ciudad de México, teniendo como sede el campus norte de la Universidad Anáhuac, donde desde hace mucho tiempo se imparte la licenciatura de turismo.

En ese par de días se escucharon conferencias como 'La sustentabilidad en los tiempos de Trump', de María Teresa Solís, subsecretaria de Planeación y Política Turística de la Secretaría de Turismo; 'Mujeres líderes: ¡Urgencia de hoy!', que impartió el maestro Orlando Clúa de la Torre, catedrático de la propia Anáhuac; o 'Contribución social y el legado del turismo de reuniones', que ofreció Eduardo Chaillo, considerado un gurú de este tema.

Esta vez también asistí, pero ya no como observador, sino que me invitaron a moderar la mesa redonda: 'Retos y oportunidades de los destinos para el desarrollo y crecimiento turístico', en la cual participaron tres secretarios estatales de Turismo: Rosalinda Benítez, del Estado de México; Fernando Olivera, de Guanajuato; y Eduardo Yarto, de Zacatecas; además de Irving Mayet, subsecretario de Desarrollo Turístico de Puebla; así como Francisco Madrid, director de la Facultad de Turismo de la Universidad Anáhuac.

No voy a narrar aquí lo que se dijo en esa mesa que duró una hora y media, porque será material para otro texto y porque más importante que eso fue que con este tipo de paneles y conferencistas, el nivel de sus participantes y el diseño de temas que no fueran propicios para que aquello se convirtiera en un concurso de cebollazos entre políticos
—como suele ocurrir con frecuencia en este tipo de foros—, sino que hubiera una real discusión, lograron darle un sello distintivo al congreso de la AFEET, que ya es visto con otros ojos de mayor seriedad.

Y, aunque se acerca el relevo de Carmen Torreblanca en la presidencia, hay la confianza de que las cosas sigan por ese camino, pensando en que Yarla Covarrubias se perfila para ser la sucesora. Ojalá.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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