Opinión

La abrumadora vida

    
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Tiempo, multitareas. (Shutterstock)

24 horas parecen no alcanzarle a nadie para hacer lo que debe y también lo que quiere. La vida se consume trabajando y el tiempo para el placer es escaso y entrecortado. Ni siquiera las mejores vacaciones pueden devolvernos la paz y la fuerza que semanas y semanas de trabajo y preocupaciones nos quitaron. No es una visión oscura, sólo realista: La vida es dura, por un sinfín de razones internas como el estado de ánimo, los sentimientos y hasta la salud del cuerpo que cambia de un día para otro. También porque afuera hay cientos de fuerzas incontrolables que ejercen su poder sobre nuestras pequeñas vidas. Se puede tener un plan de vida y a veces el azar lo echa todo a perder con un accidente, una enfermedad o la muerte.

Sería sano mientras estamos vivos intentar configurar vidas más simples. Estar muy ocupado se ha convertido en un símbolo de estatus de la posmodernidad. Nunca tener tiempo de nada no es sinónimo de estar pensando, creando, solucionando y aprendiendo. Quizás sólo se trate de un hombre o una mujer devorados por la desorganización, que poco han comprendido que la vida es corta aunque a veces se sienta infinita.

La escasez de tiempo suele convertirse en una amenaza que en lugar de ser acicate para la acción, puede impedir que funcionemos. Todos tenemos una lista de cosas por hacer que también se puede volver amenazante: porque no tendremos suficiente tiempo, ni energía, ni la habilidad mágica para compactarlo todo en ciclos de 24 horas. Que el tiempo sea finito puede llevarnos a pensar en el fracaso, en decepcionar a otros, en sentirnos incapaces para hacer frente a las exigencias y cobardes para desear.

Frente a las amenazas, los humanos pelean o huyen. Las formas típicas de huida cuando nos sentimos abrumados es paralizarnos, por ejemplo procrastinando de mil maneras con tal de no enfrentar la lista de cosas por hacer y la finitud de tiempo para hacerlas.

Sentir que casi no se puede respirar, que la prisa es un modo automático de estar, que los días se van como agua sin que los proyectos avancen, es abrumador, angustiante y un veneno para la paz mental.

Para sentirse menos abrumado:

1. Hay que anclarse al presente. Cuando la mente comienza a vagar sin control, hay que volver a los sentidos: ver, oír, tocar, oler y probar algo suele bastar para detener a una mente acelerada.

2. Limpiar el área inmediata en la que se está trabajando; restaurar el orden en un pequeño espacio del universo es un logro.

3. Apegarse a lo que tiene que hacerse y no a lo que debe hacerse. Lo que debe hacerse se disfraza de frases como “sería lindo, agradable, me sentiría culpable si no, que pasaría si…”.

4. Evitar la trampa de las multitareas. Nadie puede hacer dos ni tres cosas al mismo tiempo. Se ha medido cuántas veces la gente deja lo que está haciendo para ver su teléfono celular. Más o menos 100 veces distraemos la atención. La regla debe ser una sola cosa a la vez.

5. Tomar el siguiente pequeño paso. Pensar en la unidad de acción más pequeña es comenzar la tarea. Hacer una llamada, contestar un mail, limpiar un cajón, escribir una cuartilla, son el principio de un proyecto, una remodelación o un libro.

6. Todo lo que aparezca en la mente puede anotarse en una libreta. A veces escribir una inquietud, idea o deseo, es suficiente para que deje de estorbar.

7. Repensar la lista de cosas por hacer, que no debe ser demasiado larga para no volverse abrumadora. También debe estar de acuerdo a la agenda: lo ideal es que los proyectos grandes y más demandantes se hagan en la mañana y los menos importantes por las tardes. La jerarquía de la lista de cosas por hacer debe estar encabezada por lo urgente e importante. Hay cosas importantes pero no urgentes y viceversa. Priorizar, organizar, jerarquizar es una forma de optimizar el tiempo. Es incluso una filosofía de vida que intenta hacer más con menos para que el tiempo sea un aliado y no un perseguidor.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa, así como conferencista en temas de salud mental.

Twitter: @valevillag

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