Opinión

La 3de3 de Miguel Torruco

 
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Torruco

En los últimos días he asistido a diversos eventos y me ha llamado la atención que en varios de ellos el tema de conversación en la mesa ha sido el monto de la fortuna del secretario de Turismo de la Ciudad de México, Miguel Torruco Marqués.

Y es que al presentar su declaración 3de3, el jefe de Gobierno de la capital del país, Miguel Ángel Mancera, obligó a hacer lo mismo a todos los miembros del gabinete.

Lo que más ha sorprendido es que sea precisamente Torruco quien posea el mayor patrimonio del equipo de Mancera, éste incluido.

El titular de la Secretaría de Turismo de la CDMX declaró poseer bienes por un monto de 63.5 millones de pesos, en tanto que el peculio de Mancera es de 43.5 millones. Hay otro de sus subordinados que también resulta más rico que su jefe: Jorge Silva, oficial mayor, quien declaró 54.2 millones.

No me llama la atención que la gente hable de estas cosas, lo que me parece que resalta es el tono de reproche que predomina entre quienes conversan del tema, como si hubieran hecho un gran hallazgo y hubieran encontrado a funcionarios públicos con las manos en la masa.

La gente suele irse por la fácil, y lo más sencillo es criticar sin mayor sustento ni reflexión. Ya hay blogs donde afirman que se nota que la Sectur CDMX es muy lucrativa, como si Torruco Marqués se hubiera robado el dinero de ahí.

Me parece que están equivocados. O, más que eso, creo que quien asegure algo así es víctima de una profunda ignorancia de la historia del personaje en cuestión o simplemente destila mala leche.

Conozco a Torruco desde hace aproximadamente quince años, no somos amigos, pero por su trabajo y el mío hemos conversado muchas veces. He escrito bien sobre él cuando lo he creído necesario y también lo he criticado cuando no coincidimos en algo, a lo cual él me ha respondido en público. Hemos tenido rozones, unos más leves otros más duros, pero siempre hemos resuelto nuestra diferencias conversando.

Por eso ahora me parece injusto que se le ataque por su declaración patrimonial cuando, por el contrario, debería celebrarse que el gabinete capitalino se atrevió a hacerlo (hasta el momento, del gobierno federal sólo lo ha hecho el secretario de Agricultura José Eduardo Calzada).

Torruco siempre me ha parecido un hombre honesto –y no es la primera vez que lo digo— y no creo que tenga necesidad de usar fondos públicos para su provecho personal, simple y sencillamente porque ya era rico cuando aceptó ser secretario de Turismo de la Ciudad de México.

Torruco Marqués nació en una familia con una buena posición –sus padres fueron actores muy famosos y exitosos–, parte de su fortuna viene de esa herencia y además ha sido empresario durante muchos años, incluida una bien posicionada escuela de turismo en la colonia Del Valle que, por cierto, acaba de vender.

Dos de sus nietos llevan estos nombres: Rómulo O’Farrill Torruco y Carlos Slim Torruco. Y si tiene un equipo de guardaespaldas bastante eficaz y discreto no es porque sea funcionario público o millonario, sino porque le pidieron que lo aceptara a partir de que una de sus hijas se casó con Carlos Slim Jr.; al emparentar políticamente con la familia Slim, es factible volverse un blanco.

Resulta más provechoso criticar, analizar el trabajo realizado por Miguel Torruco al frente de la Sectur CDMX durante los últimos tres años, donde por lo menos ya ha cumplido uno de los dos principales retos que se establecieron: proyectar al mundo que la capital es una urbe cosmopolita donde se puede vacacionar, y borrar la imagen de que únicamente se trataba de un destino de negocios. Esto la ha llevado a ser el destino más visitado del país (con 13.1 millones de visitantes) y a recibir inversiones por tres mil 194 millones de dólares en el último trienio.

Aunque Torruco asegura que también logró ya el segundo, yo tengo mis dudas, me parece que va en camino, pero todavía no alcanza números contundentes. Y precisamente se trata de elevar la ocupación hotelera durante los fines de semana, históricamente baja.

EN LOS ALREDEDORES
Aniversario. La semana pasada, el hotel Fairmont Mayakoba celebró en la Ciudad de México sus primeros diez años de vida. Pronto habrá más hoteles de esta marca en el país.

Remodelación. Barceló compró recientemente a Occidental su hotel Grand Xcaret, que está junto a este famoso parque de la Riviera Maya, y ahora anuncia que le inyectará catorce millones de dólares para la renovación de diversas áreas.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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