Opinión

Kyl y el desprecio del sufragio latino


 
 
Después del golpe asestado por los diputados federales republicanos a la reforma migratoria impulsada por Barack Obama, surgen 3 escenarios que parecen muy claros: nuevas concesiones por parte de la Casa Blanca y del Senado para obtener su apoyo (¿acaso el Tea Party exigirá minar la frontera con México?); una negativa rotunda, pues a fin de cuentas se trata de impedir un triunfo del demócrata, y la apuesta por minimizar la importancia del voto hispano, de cara a las elecciones intermedias de 2014.
 
 
Sin descartar ningún escenario, es necesario resaltar que el tercero tiene sustento en los números y en la composición demográfica de los distritos electorales, a menudo trazados caprichosamente para facilitar la victoria perpetua de sus titulares en la vieja y corrupta práctica conocida como gerrymandering; según el grupo de observación Cook Political Report, apenas 24 de los 234 republicanos que integran la mayoría de la Cámara de Representantes defienden demarcaciones con una población latina superior a 25%. Además, 148 de esos distritos tienen menos de 10% de ciudadanos latinos con derecho al sufragio.
 
 
En pocas palabras, pese al avance del empadronamiento y de la participación nacional de las minorías, a escala estatal y local los hispanos siguen sin contar mucho. Los diputados republicanos confían en derrotar el próximo año a sus rivales demócratas, “pero no saben si tendrán que enfrentar comicios primarios si deciden votar a favor de la propuesta migratoria de Obama”, explicó David Wasserman, especialista de Cook Political Report.
 
Modelo
 
 
Es por ello que en la estrategia del 'Gran Viejo Partido' (GOP) parece imponerse el ejemplo del exsenador Jon Kyl, quien se retiró este año luego de fungir como coordinador de la minoría y ser catalogado por National Journal como el cuarto parlamentario más conservador: “tuve éxito por varias causas”, detalló Kyl a Bloomberg Businessweek. “En primer lugar, nunca tuve la reputación de ser injusto o parcial. En segundo, mi campaña incluyó a representantes de todas las comunidades, incluidos los hispanos”.
 
 
Agregó: “la mayoría de los hispanos, al menos en mi entidad, Arizona, no están motivados por el tema de la migración ilegal. Pero buena parte del debate en el GOP se ha desarrollado de forma que desalienta a la gente. Los migrantes, sobre todo legales, resienten a quienes buscan brincarse la fila y no apoyan por naturaleza darles un camino a la ciudadanía. Pero resienten a los no hispanos que se refieren a ellos de manera despectiva. Eso es lo que le dará color a su voto, incluso si el tema no les afecta directamente”.
 
 
Esa es la apuesta del GOP para la votación que es la antesala de la batalla por la presidencia en 2016. Si Kyl tiene razón, hablando de un estado donde los latinos han sufrido verdadero acoso, el panorama de la reforma luce difícil. Pero la moneda todavía está en el aire.