Opinión

Kyenge, dignidad ante el racismo y la decadencia


 
A diferencia del Reino Unido y de Francia, donde la integración étnica ha logrado ciertos avances —sin que esto quiera ocultar la campaña que ahora se libra en el primer país contra la inmigración, o los triunfos electorales del xenofóbico Frente Nacional en el segundo—, en Italia el racismo parece agudizarse en momentos de aguda decadencia económica.
 
El ejemplo más claro de lo anterior, que debería escandalizarnos, son los ataques que en las últimas semanas sufrió Cécile Kyenge Kashetu, primera ministra de color en la bota penínsular —en abril el nuevo gobierno de coalición de Enrico Letta le asignó, precisamente, la cartera de Integración—, a manos del mismo vicepresidente del Senado, Roberto Calderoli, quien aseguró a principios de mes que la oftalmóloga nacida hace 50 años en la República Democrática del Congo le recuerda a un 'orangután', así como de un puñado de cobardes que el viernes le arrojaron platanos en el pueblo adriático de Cervia.
 
 
Pese a la importancia de su cargo y del amplio repudio que suscitó, Calderoli apenas se 'disculpó' y rechaza dimitir. Claro está, proviene de la ultraderechista Liga Norte, que exige la 'independencia' de 'padania', la región más rica de Italia y que es dirigida por Umberto Bossi, quien ha llegado a exigir que la Marina hunda las barcas llenas de refugiados económicos que navegan todos los días en aguas mediterráneas.
 
Fuerza Nueva
 
De los simios que lanzaron platanos en Cervia, la explicación es similar; pertenecen, indicó La Repubblica, a Fuerza Nueva, grupo neofascista como el de Bossi que medra con el desempleo y el declive productivo. A ellos los despachó con enorme dignidad Kyenge, al lamentar que 'desperdiciaran comida'.
 
No todos los inmigrantes tienen, sin embargo, la misma suerte de Kyenge, una pionera que desde 2004 ha hecho carrera en Modena con los Demócratas de Izquierda y que promueve garantizar la ciudadanía para todos los nacidos en territorio italiano.
 
Entre tanto, pese a los débiles progresos macroeconómicos que ha conseguido Letta y su equipo, Clemens Fuest, titular del Centro para Investigación Económica Europea, recalcó en Der Spiegel: Italia sigue en camino hacia la bancarrota, con una contracción que llegará a 1.9 por ciento este año, la pérdida de 15% de su capacidad industrial y ocho millones de personas que viven en la pobreza.