Opinión

KRUGMAN: ¿Quién le teme a China?

28 octubre 2013 5:2

 
 
El comentarista de Slate Matthew Yglesias notó recientemente un repunte en las advertencias de Personas Muy Serias de que China podría perder confianza en Estados Unidos y empezar a desechar nuestros bonos. En un artículo publicado a principios de este mes, se enfoca en los motivos de China, lo cual es útil.
 
Pero el punto crucial, el cual Yglesias sólo aborda brevemente al final, es que cualesquiera que sean los motivos de China, los chinos no nos perjudicarían si desecharan nuestros bonos. De hecho, probablemente sería bueno para EU.
 
Pero, dirían ustedes, ¿no elevaría eso las tasas de interés y deprimiría a la economía estadounidense? He estado escribiendo sobre este tema abordando varios aspectos, y aún no veo una explicación coherente de cómo se supone que ocurriría.
 
Piensen en ello: que China vendiera los bonos estadounidenses no elevaría las tasas de interés a corto plazo, las cuales son establecidas por la Reserva Federal. Tampoco está claro por qué elevaría las tasas a largo plazo, ya que éstas reflejan principalmente las tasas a corto plazo esperadas. E incluso si las ventas chinas de algún modo ejercieran presión sobre los vencimientos a más largo plazo, la Fed pudiera simplemente involucrarse con más relajación cuantitativa y comprar esos bonos.
 
Es cierto que sería posible que esas acciones deprimieran el valor del dólar.
 
¡Pero eso sería bueno para Estados Unidos! Piensen en la Abenomía en Japón: Su mayor éxito hasta ahora ha sido bajar el valor del yen, lo cual ha ayudado a los exportadores japoneses. Pero Grecia, dirían. Bueno, Grecia no tiene su propia moneda o política monetaria; la fuga de capital ahí condujo a una declinación en la oferta de dinero, lo cual no sucedería en Estados Unidos.
 
La persistencia del alarmismo en torno a la confianza china es notable: continua siendo lo que Personas Muy Serias dicen, aun cuando literalmente no tiene sentido para nada. Como lo expresó una vez el economista Dean Baker, China tiene una pistola de agua vacía apuntada a su cabeza.