Opinión

Krauze, Guerrero, Taxco

 
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Taxco. (granturismomexico.com)

Uno. Me impongo que al historiador y periodista Enrique Krauze le fue otorgada, por el Congreso del Estado de Guerrero, el 23 de septiembre, la Medalla Sentimientos de la Nación. Al grano. Confieso que la figura de Octavio Paz, a quien leo y releo, nunca me fue simpática: falta de carisma mas despótica. Nunca lo procuré. En cambió, de su grupo, lamenté la declaración de hostilidades de dos de sus más brillantes miembros: Gabriel Zaid y Enrique Krauze, con quienes por lustros guardara, si no una amistad estrecha, sí una conversada proximidad.

Dos. En Zaid, empresario, encuentro desusados logros poéticos y críticos. De Krauze, excepcional divulgador de la historia, biógrafo, lamento el abandono temprano del retraído campo académico (el natural a Edmundo O’Gorman, Luis González y González, Miguel León-Portilla). Pero presumo la dedicatoria a su Hombres de ideas: “A Fernando, que las tiene”, y sus aprobación a dos de mis aforismos, político uno, religioso el otro. “Un fantasma recorre Europa: el Comunismo” y “A quien no le habla Dios lo escucha perfectamente”.

Tres. De acuerdo a la nota de Jesús Guerrero, de Reforma, Krauze lamentó que el que fuera escenario de la Independencia y la Revolución, del Primer Congreso de Anáhuac convocado en Chilpancingo por el cura Morelos, aquel 13 de septiembre de 1813, exhiba hoy el rostro de la pobreza, el crimen, la desnutrición, la desintegración social. Guerrero: un siglo de olvido, herida abierta en los sentimientos de la nación.

Cuatro. No hace mucho, en Taxco, esperando la presentación del aplicado libro que Pavel Granados dedicara a Joan Sebastian, con mi amigo pos-generacional el Notario Alejandro García Maldonado (hermano de mi estricto coetáneo, Miguel, Notario en Acapulco), trajimos a cuenta la accidentada vida de los Gobernadores del Estado de Guerrero.

Cinco. En mi memoria personal, la relación de fracasos empieza con la caída de Caballero Aburto, en “jugada” que se atribuye, desde “el centro”, a Donato Miranda Fonseca, Secretarío de la Presidencia de López Mateos. En la otra punta del tiempo, la noche nazi de Iguala de hace dos años que “tiro”, aunque sin consecuencias, al gobernador en turno. ¿Se decidió “administrar” la verdad? Oportunidad perdida del Ejecutivo Federal de encabezar una cruzada judicial, y de responsabilidades políticas, cayera quien cayera.

Seis. ¿Qué propuso Enrique, intelectual siempre propositivo? El rescate económico del Estado, un pacto moral que lo sea de la paz y convivencia. Por supuesto que sintetizo, y me adhiero. Lo económico y lo social.

Siete. Únicamente añado que se impone, urge, un cambio de perspectiva: Guerrero no es Acapulco, no sólo Acapulco. No puede constreñirse la gestión gubernamental al ansioso anuncio público de que, pese a que la muerte tiene permiso, actúa en tierra firme y desde la bahía, los hoteles se aproximan a 100% de su capacidad instalada.

Ocho. El Estado de Guerrero tiene la suerte, sí, de contar con Acapulco, aún vivo en el imaginario nacional e internacional. Pero extraordinario, también, es su patrimonio natural, histórico, artístico, artesanal. Por supuesto que aprovecho la ocasión y traigo a cuenta el caso de Taxco, donde se expresa el olvido de que habla Enrique Krauze.

Nueve. Decrétese, ¡por todos los santos!, ¡ya!, en el corazón novohispano del antiguo Real de Minas, su espacio peatonal y, en consecuencia, pueda reordenarse, modernizarse, el tejido ciudadano, comercial, restaurantero, hotelero. Si no se quiere perder tiempo (la amenaza de colapso es cotidiana), acúdase al libro colectivo Taxco. La perspectiva urbana (UNAM, 2007, 2008). En particular la amplia encuesta realizada entre los vecinos.

Diez. Cancelada ya, por la naturaleza de la empresa, la ventanilla de la Presidencia Municipal, queda, decisiva, probable y apremiante, la del Gobierno Estatal. Punta del ovillo para tejer la red de la contribución Federal, sus instancias innúmeras. SEP, INHA, SC, SCT y paro de contar.
  
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