Opinión

Kevyn Orr, el administrador de la emergencia


 
Nombrado en marzo por el gobernador de Michigan, Rick Snyder, como administrador de emergencia para Detroit, el abogado Kevyn Orr, especialista en quiebras, conduce a la cuna de la industria automotriz de Estados Unidos a través del periodo más difícil de su historia reciente, con un guión basado en el supuesto carácter inevitable de las medidas draconianas que empiezan a golpear a los beneficiarios de un modelo económico agotado y abandonado a su suerte.
 
 
Empresario acostumbrado a las ventures y ex titular de Gateway, Snyder, quien llegó a sonar como aspirante a la candidatura vicepresidencial en 2012 con Mitt Romney, delineó con los poderes fácticos un libreto que Orr sigue escrupulosamente, al resaltar ayer que el fallo del juez federal Steven Rhodes, adverso a los intereses de los jubilados y los trabajadores públicos, que verán recortadas sus prestaciones, permitirá seguir buscando un “acuerdo por consenso” para el plan de reestructuración que equilibrará las finanzas de la ciudad con “las verdaderas necesidades de sus 700 mil habitantes”.
 
 
Destacó así, informó la emisora WXYZ, que Detroit está logrando progresos, al transferir, por ejemplo, sus operaciones y clientes del sector eléctrico a la firma DTE Energy y comenzar un programa para mejorar el alumbrado público. Dijo que se ha invertido en el equipo de la policía y de los servicios médicos, mientras que se espera un fallo judicial favorable por 350 millones de dólares para mejorar las finanzas de la ciudad. Sin embargo, sostiene World Socialist Web Site, Orr nunca contempló otras medidas como el aumento de impuestos en 10 por ciento para las nueve mayores fortunas de Michigan, que suman 24 mil millones de dólares, lo que habría bastado para cubrir siete veces el déficit de la urbe.
 
Rescate
 
Nacido en Florida hace 54 años, Orr participó en la reestructuración de Chrysler tras la debacle de 2008, ganando en un año más de un millón de dólares gracias a su tarifa de 750 billetes verdes la hora. Al asumir en Detroit, se aseguró que su salario “sólo” sería de 275 mil dólares mensuales, pero las críticas por sus manejos turbios, que van de licitaciones sin contrato a pagos excesivos para sus colaboradores y amiguismo, han sido constantes.
 
En una especie de defensa irónica, el diario Detroit Free Press mencionaba ayer que sin duda Orr y Snyder desarrollan un trabajo “cínico, legalmente cuestionable y motivado políticamente”, aunque las alternativas lucían peor para la sufrida ciudad.