Opinión

Kamaria, bloqueada por Canberra y el Pentágono


 
 
Con un intercambio comercial que llegó a 536,000 millones de dólares el año pasado, un conflicto bélico entre China y Estados Unidos parece estar descartado. Sin embargo, en el amplio horizonte del Pacífico no cesan de aparecer focos rojos, que hablan de la pugna entre el águila y el drágon por la hegemonía futura en la cuenca del océano 'del siglo XXI'.
 
Lo ratificó la semana pasada el general Herbert Carlisle, comandante de la fuerza aérea en el Pacífico, escenario de un traslado masivo del poderío militar del Pentágono desde el Atlántico, al puntualizar que las reivindicaciones territoriales y limítrofes de Beijing en un gigantesco arco que va de Japón hasta Filipinas, pasando por Taiwán, “siendo claramente agresivas corren el riesgo de crear el potencial para un cálculo equivocado. Eso es algo en lo que pensamos todos los días”, manifestó el alto oficial. Añadió: “parte de su conducta francamente asertiva y agresiva ha de hecho acercado a nuestros amigos y ellos confían en que nosotros estemos presentes”.
 
 
No obstante, lo que no dijo Carlisle es que Washington también desarrolla planes ofensivos que no se limitan, por ejemplo, en una paradoja de la historia, a la defensa de Vietnam por los litigios fronterizos en el Mar del Sur de China.
 
 
El 15 de julio, reporta World Socialist Web Site, EU y Australia empezaron en el Mar del Coral los ejercicios Talisman Saber, en los que hasta el 5 de agosto participarán 22,000 efectivos norteamericanos con 16 buques, incluidos el portaaviones USS George Washington y naves de asalto anfibio pertenecientes a la Séptima Flota, mientras que Camberra aporta 10,000 uniformados y once barcos. El objetivo: enfrentar mediante la doctrina Batalla Aeronaval a la nación ficticia Kamaria, que es bloqueada en sus líneas vitales de suministro en los estrechos de Malaca, Sunda y Lombok, perdiendo así el acceso al petróleo, el gas y las materias primas de África, Oriente Medio y el subcontinente indio.
 
Las similitudes con China som obvias. Tan sólo en el Mar del Sur de China, existen reservas por 11,000 millones de barriles de crudo y 190 billones de pies cúbicos de gas natural. Pero el mayor riesgo de un enfrentamiento se deriva de su riqueza pesquera, que asciende a la décima parte del total global, cuando las proteínas de origen marino aportan 22 por ciento de la dieta asiática y la demanda crece. En este marco, no debería sorprender que Japón ya estudie un cambio fundamental, para dotarse de una estrategia 'preventiva' contra 'agresores potenciales'.