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Asalto

Hace unos días comentábamos los resultados que tuvo México en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial. Decíamos que hemos mejorado bastante en el grupo de indicadores que tienen que ver con mejorar la eficiencia, puesto que las reformas estructurales se notan, incluso en materia laboral, competencia económica, y no se diga en lo financiero, en donde hemos avanzado mucho y los seguiremos haciendo.

El obstáculo para México se encuentra en el primer pilar de la competitividad, de acuerdo con esta metodología: el que se concentra en las instituciones. En lo que tiene que ver con Estado de derecho, corrupción, seguridad y cosas similares, estamos muy, muy mal, según esta medición. Sin embargo, se puede criticar la manera en que el Foro Económico Mundial construye este indicador, de forma que conviene buscar otros mejores. Uno de ellos es el que publica el World Justice Project (WJP). También se construye con opiniones, pero no de empresarios, sino de personas involucradas en el tema de justicia, de forma que se elimina parte del sesgo que podría tener la medición de competitividad.

El WJP publicará sus datos para 2016 en una semana (el día 20), pero creo que podemos utilizar el publicado el año pasado para tener una base de comparación, y en un par de semanas revisamos si hay o no mejoría. No creo que la haya, porque no hemos invertido en este tema mucho, pero igual revisaremos.

En este momento, el WJP nos coloca en la posición 79, de 102 países analizados. Por región, estamos en el lugar 14 de 19 latinoamericanos, o 28 de 31 países de ingreso medio alto. En este segundo grupo estamos sólo mejor que Venezuela, Irán y Turquía, principalmente por el gobierno autoritario en esos países, que los hunde en varios subíndices. En corrupción, sólo encima de Venezuela en ese grupo, y en orden y seguridad, en el sótano.

De hecho, al entrar en los subíndices, estamos en el peor lugar en materia de orden y seguridad (99 de 102, peor lugar en América Latina), y un poco mejor en corrupción (88 de 102, arriba de Venezuela y prácticamente empatados con Bolivia, Guatemala, Honduras y Perú). Por el contrario, estamos relativamente bien en lo relacionado al gobierno: en gobierno abierto estamos en la posición 42 del mundo y la sexta en América Latina, y en capacidad regulatoria en el lugar 53 del mundo y séptimo en el subcontinente. Debajo de media tabla latinoamericana en derechos y en justicia civil (12 y 13 de 19, a nivel mundial 56 y 82).

En el tema específico de orden y seguridad, el WJP tiene tres indicadores: control del crimen, limitación del conflicto social y la ausencia de venganza o justicia violenta por mano propia. En el primero estamos en cuarto lugar del sótano, arriba de Venezuela, Honduras y Guatemala. En el último, hay once países por debajo de nosotros. Me resulta muy llamativo que en el tema de conflicto social estamos en el peor lugar, por debajo de Venezuela o Colombia, ya que la metodología (que dice utilizar datos duros para esto, provenientes del proyecto Uppsala) no parece coincidir con otros indicadores de este tipo, como la tasa de homicidios. Sin embargo, aun quitando ese indicador no mejoramos de forma importante, de manera que podemos ignorar el efecto en lo que confirmamos la medición.

El resultado final de esta revisión es coincidente con lo publicado por el Foro Económico Mundial. Tenemos un problema mayor con la inseguridad, la corrupción, y un poco menor en la justicia criminal y civil. Ya después de eso viene el tema de los derechos y el control del gobierno. Las propuestas de solución deben ser entonces muy claras y las platicaremos pronto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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