Opinión

Juntos podemos combatir el Alzheimer

      
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El combate contra el mal de Alzheimer (Shutterstock)

Casi todos conocemos a alguien que ha sufrido de demencia. La pareja de mi tío Charlie, Barbara, ha estado enfrentando valientemente al mal de Alzheimer (la causa más común de demencia) durante varios años ya. Él ha hablado sobre su impotencia y dolor mientras lentamente pierde a su mejor amiga y alma gemela ante esta cruel enfermedad. Muchos miembros del personal de Virgin también han perdido seres queridos ante la demencia, lo que les ha devastado a ellos y a sus familias.

Esto ha estado en mi mente últimamente porque el Reino Unido conmemoró la Semana de Concientización sobre la Demencia a fines de mayo. Sirvió como un buen recordatorio del terrible impacto que la demencia tiene en quienes la sufren, así como en sus familiares y amigos, y en la sociedad en general.

La demencia, una enfermedad que se caracteriza por la pérdida gradual de la memoria, afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo en sus varias formas, y cada año se reportan más de 9.9 millones de casos nuevos. Esta es una enfermedad que no conoce barreras; puede afectar a cualquiera, en cualquier parte.

De hecho, la demencia se encamina a convertirse en uno de los mayores asesinos en el siglo XXI, y se espera que el número de personas afectadas aumente exponencialmente en algunos de los países de más rápido crecimiento del mundo. Las cifras generales se encaminan a duplicarse casi cada 20 años, alcanzando 75 millones para 2030 y 131.5 millones para 2050. Estos países también están entre los más pobres. Ya 58 por ciento de las personas con demencia vive en países de ingresos bajos y medios, con un esperado ascenso a 68 por ciento para 2050.

Tristemente, aunque tantas personas se ven afectadas, el tema a menudo es evitado, quizá porque la demencia es una de las enfermedades a las que tendemos a temerle más. Los afectados por la demencia a menudo experimentan cambios drásticos en el funcionamiento mental, mientras que sus seres queridos pasan apuros para aceptar la permanencia de estos cambios.

En algunos países de bajos ingresos, las familias son las encargadas de atender a aquellos con demencia, y hay pocos profesionales de la salud o programas sociales disponibles para ayudarles. En algunos idiomas ni siquiera existe una palabra para la demencia; quienes la sufren a menudo son repudiados por sus familias y aislados de sus comunidades.

En todo el mundo, muchas personas ven a la demencia como una parte casi inevitable del proceso de envejecimiento. Pero no lo es: es una enfermedad, y las enfermedades pueden ser prevenidas o curadas. Esta es precisamente la razón de que sea necesario hacer más. Necesitamos actuar, no rehuir el problema.

Han ocurrido emocionantes avances científicos en varias áreas. Uno involucra el uso de nuevas herramientas para tomar imágenes cerebrales, lo cual permite a los investigadores detectar cambios hasta 20 años antes de que empiecen los síntomas. Esto incrementa enormemente el marco de tiempo dentro del cual se puede prevenir la progresión de la enfermedad.

Otra área concierne a nuestra comprensión de las causas detrás de las diferentes formas de demencia. Al conocer más sobre las formas en que se dañan las células cerebrales, los investigadores pueden diseñar tratamientos más efectivos.

Pero podemos hacer más. Debemos hacer frente al desafío de poner fin a esta enfermedad en la misma forma en que hemos enfrentado exitosamente a tantas otras. Cada esfuerzo que emprendamos, a través del voluntariado, la donación y el activismo ⎯o el apoyo a los emprendedores que están iniciando empresas para investigar la demencia o atender a quienes la sufren⎯ nos acerca un paso más a revertir esta terrible tendencia.

Cómo respondamos a la crisis que se aproxima dependerá de nuestra capacidad para apoyar la investigación esencial que se requiere para combatir la enfermedad y atraer una muy necesaria atención hacia el cuidado social esencial ofrecido por familiares y otros de manera diaria. Varias organizaciones están encabezando estos esfuerzos en todo el mundo; yo mismo he trabajado de cerca con Alzheimer’s Research UK y la Alzheimer’s Society.

Juntos, necesitamos crear una ola de conciencia, compasión y voluntad política que aporte los recursos necesarios para combatir la demencia.

EL COMBATE CONTRA EL MAL DE ALZHEIMER
Alzheimer’s Research UK y la Alzheimer’s Society son dos organizaciones que están apoyando los esfuerzos de investigación para combatir la demencia y los efectos del mal de Alzheimer. Infórmate más sobre ellas aquí: alzheimersresearchuk.org y www.alzheimers.org.uk

Twitter: @richardbranson

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