Opinión

Junio


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Grecia UE Unión Europea (Bloomberg/Archivo)

Estamos por iniciar junio, que será un mes de mucho interés político.

Obviamente, para nosotros el primer evento son las elecciones del domingo, de las que ya platicamos la semana pasada, aunque en estos días habrá nuevas encuestas.

Será mejor esperar a los resultados para confirmar o corregir lo platicado.

A nivel internacional, sin embargo, el verdadero suceso es la votación en Reino Unido para decidir su permanencia o no en la Unión Europea. Tal vez usted recuerde que éste fue un tema de la elección parlamentaria de ese país hace más de un año, que fue impulsado especialmente por el UKIP, el partido independista del Reino Unido, pero después adoptado por el Partido Conservador cuyo líder, y primer ministro, David Cameron, rápidamente trató de detener después de las elecciones. Lo que hizo fue llamar, desde ese mismo día, a un referéndum para decidir este asunto, y como todo, ese día está por llegar.

Las encuestas han mantenido cierta ventaja del 'no' a la salida de la UE, pero no tanta como para asegurar que no pasará nada. Por lo mismo, conforme nos acercamos al 23 de junio el nerviosismo crece, incluso en el mercado financiero, que ya usted habrá notado está más presionado que en semanas previas.

Gran Bretaña nunca ha tenido una gran relación con la Europa continental, y muchos en ese país preferirían alejarse. No forman parte del euro, ni están en la zona de libre movimiento de personas (área Shengen), por ejemplo. Incluso en materia filosófica, las islas han sostenido una tradición diferente de la seguida en el continente, al extremo de diferenciarse precisamente con ese apellido: continental.

Aunque podría uno buscar raíces de estas diferencias muy atrás en la historia, creo que el momento importante de cambio ocurrió en el siglo XVII, con las dos revoluciones inglesas (todavía no era Reino Unido). La primera, 1642, que terminó con un rey decapitado y el único gobierno no monárquico en Inglaterra, el de Oliver Cromwell; y la segunda, la Gloriosa, en 1688, tal vez la primera revolución de terciopelo, en la que la casa gobernante de Holanda prestó el pie de una nueva dinastía, la Casa de Orange, fuente de la modernidad en Países Bajos en el siglo anterior, y a partir de su trasplante a Inglaterra, fuente de la modernidad mundial.

De acuerdo con Daniel Hannan, miembro del Partido Conservador y actualmente del Parlamento, el liberalismo clásico, y su alter ego, el capitalismo, son en realidad invenciones del espacio anglosajón, que no fácilmente logran sobrevivir en el continente (o en otros, para el caso). El libro, si lo quiere leer, se llama “Cómo inventamos la libertad, y por qué importa”.

Precisamente en el continente ocurre el otro evento de junio, la elección española el domingo 26, en la que intentarán obtener una nueva conformación parlamentaria que sí les permita formar gobierno, lo que no han logrado en todo este año. Como recordará usted, en España ocurre lo mismo que en todas partes, los grandes partidos pierden fuerza y son sustituidos parcialmente por otros nuevos, que ofrecen “el oro y el moro”, y que suelen ser mejor recibidos por los jóvenes. En España el primer partido de estas características fue Podemos, un partido populista, muy cercano a la izquierda bolivariana (la del fracaso sudamericano), que ya ha ganado alcaldías en las que puede evaluarse mejor su desempeño. El otro partido nuevo, Ciudadanos, ha sido menos exitoso, pero está cerca de la votación de Podemos. Al momento, parece que en esta elección no lograrán mucho, pero hay que esperar.

Acá platicaremos de todo ello durante este movido mes.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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