Opinión

Jugar y ver beisbol en Navidad

 
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Deportes

La Universidad Autónoma de Yucatán publicó en 2006 un interesante libro escrito por el historiador don Carlos R. Castillo Barrio con el título de Historia del beisbol en Yucatán y Campeche entre los años 1892 y 1905. Su fuente es básicamente hemerográfica. Se completa desde luego con un par de ingredientes que don Carlos posee: su gran conocimiento del rey de los deportes y su enorme pasión por el beisbol.

Como bien se sabe, el juego de pelota en ambas entidades peninsulares, Yucatán y Campeche, es parte importante de su identidad regional. Así nos lo recuerda a los lectores el autor del prólogo, Mario David Mex Albornoz: “el beisbol –escribe- es el deporte más practicado en todo Yucatán, toda vez que se trata de un deporte popular que se ha asentado en los gustos de la gente de todo tipo, desde obreros y campesinos hasta empresarios y profesionistas”

Pues bien, hoy que nos encontramos en Navidad resulta interesante mencionar lo que don Carlos Castillo escribe que sucedió por estos mismos días hace 111 años. Dice que el 24 de diciembre de 1904, sábado, llegó al puerto de Progreso, en Yucatán, el vapor noruego Alm procedente de Mobil, Estados Unidos.

Precisa el acucioso historiador que en ese barco hicieron su arribo los peloteros John Parker y August Bincks, que respectivamente jugaban las posiciones de receptor y parador en corto, quienes llegaron para reforzar al equipo de beisbol “Colón”, de ese mismo puerto de Progreso.

En la fecha mencionada, víspera de la Navidad del año 1904, llegó también a Progreso otro vapor. Era éste americano y de nombre “Monterrey”. En él llegó el equipo de beisbol Águila de Veracruz, conjunto por entonces ya muy conocido toda vez “que hasta hoy –dijo la nota periodística que dio cuenta del hecho- ha conseguido el campeonato que han disputado con él las principales novenas de la metrópoli”.

Llegó pues El Águila de Veracruz a la Península para sostener una serie de seis desafíos (como se solía decir entonces, más que ahora) con un conjunto local que al efecto se integró, al que se llamó “Mérida”.

Por increíble que hoy nos pueda parecer por la fecha tan especial, el primer juego se efectuó el domingo 25 de diciembre. Aunque el juego estaba programado para dar inicio a las tres de la tarde, desde la una “había una concurrencia muy numerosa, a pesar de haberse subido el precio de las entradas”. Este juego inicial, que apenas tuvo una duración de dos horas, lo ganó “Mérida” al Águila por siete carreras a dos. Especifica la nota periodística que la afición salió muy satisfecha.

Una cosa llama la atención de este juego de pelota el día de Navidad: su breve duración de apenas dos horas. Pero además, que de los siete juegos –en lugar de los seis originalmente programados- haya sido éste el de mayor duración. Los otros seis se efectuaron los días 29 de diciembre y 1, 3, 6, 8 y 10 de enero de 1905. Los tres primeros fueron también de El Águila de Veracruz contra el equipo “Mérida”, de los que el visitante sólo ganó uno. Para sorpresa del moderno aficionado al beisbol, el tiempo promedio de estos tres juegos fue de 1 hora con 30 minutos.

Los restantes tres desafíos fueron también de El Águila contra otros tantos equipos locales de Yucatán. A saber: “Fénix”, “Colón” (de Progreso, como ya se dijo) y el “Pablo González”. Su promedio de duración fue de 1 hora y 38 minutos. Increíble, pero este fue el tiempo promedio de estos últimos tres juegos. Para los estándares actuales sencillamente es algo impresionante. Pero así fue hace más de un siglo, allá por las Navidades de 1904.

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