Opinión

Juego peligroso

   
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El Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, encabezó hoy en el Salón Juárez de esta dependencia una reunión con maestros de la SNTE-CNTE, quienes le entregaron un documento.

Después de la sacudida que por varias semanas han sido los enfrentamientos, los bloqueos y las manifestaciones de la CNTE, a partir de la semana pasada las autoridades y la población del sur del país han tenido un respiro. Varios de los bloqueos en Oaxaca y Chiapas comenzaron a retirarse, lo que también ha permitido restablecer el abasto de bienes básicos. No obstante, la calma es todavía tensa, y es difícil no preguntarse si lo que dio resultado fue el ultimátum del secretario Osorio, o si el gobierno federal hizo concesiones por debajo de la mesa a los líderes del magisterio disidente. Los gobernadores han sido un cero a la izquierda; nadie cree que el repliegue de los maestros se deba a la conducción política de los gobernadores Gabino Cué o Manuel Velasco (quien en sus propias palabras ha sido tolerante “hasta extremos criticables”).

El gobierno de Peña Nieto juega un doble juego. Por un lado, desde Segob se mantiene un diálogo ríspido con la CNTE, que sigue demostrando músculo en la Ciudad de México, e incluso comienza a cosechar nuevas simpatías. Junto con el plantón y las marchas se imparten talleres gratuitos y colectas con las que se buscan limpiar la imagen del magisterio y exhibir solidaridad por parte de otros actores, desde el EZLN hasta legisladores de Morena. También hay reportes de que en Xochimilco y otras zonas de la capital maestros afines a la CNTE suspendieron labores de forma prematura, pero sólo después de persuadir a los padres de familia de la necesidad de echar abajo la reforma educativa (el argumento de que la reforma busca “privatizar” la educación y hacer obligatorias las cuotas ha demostrado ser una herramienta eficaz en esta labor de convencimiento).

Por el otro lado, la SEP de Aurelio Nuño abrió un diálogo, pero no con el magisterio disidente, sino con el SNTE, la corriente sindical predominante en la mayor parte del país. El SNTE es moderado en comparación con la CNTE. Sin embargo, ya planteó demandas que implican derogar aspectos medulares de la reforma educativa, en particular modificaciones a la Ley General del Servicio Profesional Docente a efecto de que la evaluación de maestros no sea “punitiva”. Coincidentemente, diversas fuentes han señalado que para evitar la crispación, en los hechos, las autoridades educativas de los estados han suspendido el cese de maestros, a pesar de que hace más de dos semanas expiró el plazo legal para concretar los despidos.

Es posible que el doble juego funcione y que la SEP logre entablar una negociación real con el SNTE que implique llegar a un punto intermedio y reconsiderar algunos –pero no todos– los aspectos de la reforma educativa. De esta forma se lograría aislar a la CNTE y evitar que el conflicto magisterial alcanzara una dimensión nacional. Sin embargo, esta estrategia es arriesgada y tendría costos en otros frentes. Con la reforma educativa, el gobierno de Peña Nieto hizo suya la agenda de expertos, y de organizaciones sociales y del sector empresarial, en particular Mexicanos Primero (organización presidida por Claudio X. González que por años presionó para que se estableciera la evaluación obligatoria de maestros). Mexicanos Primero ya presentó demandas contra líderes sindicales de la CNTE, incluyendo a Rubén Núñez, que cobraron su sueldo a pesar de ausentarse en más de tres ocasiones a su trabajo.

Si las autoridades educativas del gobierno federal o de los estados simplemente deciden no aplicar la ley, los promotores de la reforma también podrían iniciar acciones legales contra ellos. No hay que olvidar que las leyes de responsabilidad de los servidores públicos –tanto en el ámbito federal como en las entidades federativas– establecen la obligación para todas las autoridades de ejecutar los planes y programas a su cargo y de hacer cumplir la ley. Mexicanos Primero también solicitó que el diálogo entre la SEP y el SNTE se abriera a la sociedad y señaló que “considerar al SNTE como un actor privilegiado de la reforma es un grave error estratégico”. Tal vez sea inevitable que, mientras se llevan a cabo las negociaciones, se suspendan temporalmente aspectos sensibles de la reforma, incluyendo algunos despidos de maestros. Sin embargo, frenar sin más la aplicación de la reforma en todo el país sería, en efecto, un error estratégico.

Si se decide suspender la aplicación de algún aspecto de la reforma, sería conveniente que tal decisión se formalizara, se hiciera pública y se fundamentara legalmente. De esta forma el gobierno sentaría un precedente positivo: manifestaría flexibilidad en el diálogo, pero también se autoimpondría límites que en el largo plazo resultarían provechosos. En un diálogo de cara a la sociedad se podrían negociar los tiempos y los procesos concretos para la aplicación de la reforma, sobre los que muchos maestros han expresado un descontento legítimo. Sin embargo, en un diálogo en el marco de la legalidad y de cara a la sociedad sería muy difícil que se sacrificara la virtud de fondo de la reforma, que consiste en poner fin al manejo discrecional de las plazas y las carreras magisteriales por parte de las cúpulas sindicales.



Twitter: @laloguerrero

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