Una comida en el Senado
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Una comida en el Senado

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Una comida en el Senado

14/09/2018

Estaba un día Martí Batres, presidente del Senado, comiendo en su oficina. Abrió su tupper rojo y vio el huevo con salchicha y las papas cocidas. Tengo que calentarlo en el micro, se dijo, y se me olvidó la catsuc. Aunque creo que aquí en el escritorio tengo todavía unos chiles serranos y cebolla picada. ¡Ah, caray!, un poco de la torta de queso de puerco del otro día. Olvidé que no me la pude acabar por salir al Pleno. En eso tocaron la puerta.

–¿Quién es? –preguntó el ahorrativo senador.

–Somos nosotras, compañero –dijeron al unísono tres senadoras asomando sus caritas.

–A sus órdenes, compañeras –señaló guardando el tupper y los restos de torta en un cajón.

–No se moleste en guardar su comida, compañero presidente. De hecho, queríamos compartir con usted los sagrados alimentos, como bien dice nuestro líder, el licenciado López Obrador –indicó una senadora entrando junto con otros senadores más.

–Caray, qué gusto, compañeras y compañeros. ¿O debo decir compañeres? No lo sé, como soy presidente del Senado, quiero estar a la altura de esta magna responsabilidad. Pero tomen asiento, qué gusto que comamos juntos como los buenos camaradas que somos (todos sacan su tupper de las bolsas que llevan. El presidente del Senado les ofrece cubiertos de plástico. Uno de los senadores saca un par de bolillos del saco y ofrece a los demás).

–Ha estado a la altura, compañero presidente –respondió un senador mientras mordisqueaba un taco dorado de pollo con crema. Nada como el toperchalench que usted lanzó a los demás legisladores. Seguro los de la oposición están indignados porque son burgueses. Ni saben lo que es un tóper. Hemos ganado la iniciativa y con pura austeridad, como nos ordenó el señor presidente electo.

–Tiene razón el compañero –terció otra de las senadoras–, seguro no saben, aunque creo que tampoco Napo sabe lo que es un tóper, la verdad. Se ve como que muy fifí, como muy ‘señoritingo’, me da no sé qué con tanto guarura. Y la Lilly Téllez igual, como que muy estirada, ¿no?

–¿De la cara?

–También, pero sobre todo de actitud, mana. Además como que ella para qué quiere tóper si ha de comer dos pinches lechugas, si hasta parece que se va a desmayar, que le va a dar el váguido en plena sesión, oye.

Sicierto. Y quinoa, creo que comen quinoa. Ella y la Josefina. Si se ve que no pueden ni oler una gorda de chicharrón. Pobres. ¿Quieres cerdo en adobo? Traje de eso, arroz rojo y picadillo.

–No gracias, compañera. Híjoles, es que me desayuné una guajolota y quedé bien llenísima. Creo que Nestora iba a hacer unas tostadas de pata en su oficina. Hay que ir después, ¿no? Creo que hay gelatinas también.

–Bueno, camaradas –interrumpe el senador Batres, mientras se limpia la boca del bistec en pasilla que acaba de probar de otra compañera. ¿Cómo se han sentido en el Senado?

–Muy a gusto –responde uno de los comensales. Digo, siempre es bonito saber que se van a ganar las votaciones, aunque no discutamos nada por más que reclamen esos perros del PRIAN.

–Se lo merecen, compañero. Si hasta nos critican lo del tóper. Creían que esto era un espá. Aquí hay que representar a la gente. Y a mí me da mucho gusto lo del chalench del compañero Martí. Que ni se hagan, bien que tragaban en tóper de chavillos y ahora los muy finolis en vajilla de plata, ¿no? Si el Chong es de Hidalgo, qué anda diciendo, óyeme.

Sicierto, manita, son bien hipócritas. Yo creo, compañero, que hay que organizar unas tandas para acompletar lo del aguinaldo y lo del pavo y los romeritos de Navidad entre todos los compañeros. Aunque se ardan los de la minoría.

–Compañeros, compañeras y compañeres –dijo, poniéndose de pie el senador Batres. Mucho les agradezco su apoyo en este chalench. Es el tipo de demandas más sentidas de la población, lo que nos mandató con su voto. Vayamos al trabajo revolucionario y que el que esté libre de pecado, que arroje el primer tóper.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.