El voto de Otto
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El voto de Otto

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El voto de Otto

09/04/2018
Actualización 09/04/2018 - 12:30

El sábado pasado en el periódico El País (07/04/18), el secretario de Educación Pública, Otto Granados, publicó un artículo en el que anuncia su próximo voto por José Antonio Meade. Es muy bueno que los altos funcionarios del gobierno publiquen lo que piensan del entorno y los retos nacionales. Granados, en el primer párrafo, hace una breve introducción en este sentido, anuncia que votará por Meade y después dedica un gran espacio para hablar de lo que seguramente considera el tema más importante de la vida nacional: él mismo. Párrafos enteros hablando de su enorme capacidad, de su increíble trayectoria (en la que omite, por ejemplo, que fue vocero del presidente Carlos Salinas de Gortari), y los maravillosos resultados que ha conseguido a favor del país.

Con toda humildad describe: “He pasado tres décadas y media de vida profesional en la política, la administración pública y la academia. Me siento orgulloso de lo que he aportado a mi comunidad y a México. Soy, también, miembro del PRI, con cuyo apoyo gané limpiamente las elecciones para gobernador de mi estado, Aguascalientes, y así fueron reconocidas por todos los partidos. Terminé mi gestión con una aprobación de 72 por ciento y, de acuerdo con distintos reportes independientes, el estado que goberné aparecía en primer lugar nacional en más de 37 indicadores de crecimiento, competitividad, seguridad, desarrollo social, transparencia y prácticas éticas. Supongo que por eso mismo se han escrito numerosos trabajos académicos y tesis de maestría y doctorado en distintas universidades y centros de investigación de México y el extranjero, casi todos positivos, sobre varios aspectos de mi administración. Hoy estoy encargado, junto a un gran equipo, de continuar la instrumentación de la más ambiciosa reforma educativa que se ha realizado en México en décadas y cuyos niveles de aprobación pública alcanzan, por cierto, 64 por ciento.” Caray, teníamos a nuestro Obama en Aguascalientes y no lo sabíamos. Después, citando a Montaigne, avisa que habla “desde una legítima autoridad moral y política” y que entonces procederá a hablar de su voto por Meade —del que se supone que se trata el texto.

El texto de Granados es revelador —no sólo de su fuerte alta estima— de qué sienten los altos funcionarios de este gobierno respecto de lo que piensa la población de ellos y la calificación que les merece su gobierno. Granados se pregunta “¿es honesto, a pesar de los hechos específicos de corrupción que se han registrado sobre todo a nivel estatal, negar los progresos del país?” La respuesta es sí, sí es honesto por varias razones, entre ellas porque no es cierto que la corrupción sean un asunto de algunos estados. Los escándalos del gobierno federal empezaron con la figura del presidente, por ejemplo.

En algún párrafo menciona que Meade es honesto y muy capaz. Y termina por regañarnos a los mexicanos y que la corrupción del priismo no debe alterarnos el ánimo ni nublarnos el juicio: “Votar es, de muchas maneras, elegir un destino. Los mexicanos deben hacerlo con la cabeza, el corazón y el carácter, no con el hígado ni desde el rencor o el resentimiento, por comprensibles que sean”. En conclusión: no se enojen porque van a echar a perder todo con su voto.

Por último, sería bueno que la siguiente vez que los del gobierno quieran vender a su candidato hablen bien del candidato y no de sí mismos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.