De malos humores y acuerdos cupulares
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

De malos humores y acuerdos cupulares

COMPARTIR

···

De malos humores y acuerdos cupulares

02/05/2018
Actualización 02/05/2018 - 10:23

Sorprenden las reacciones de algunos de los candidatos ante determinadas situaciones. Es el caso de Andrés Manuel ante lo que parece ser la ofensiva de sus enemigos jurados. ¿Acaso esperaba AMLO que todo iba ser como hasta el momento: un paseo en lancha contando chistoretes y riéndose de los demás? Era una ingenuidad. Se tardaron. La campaña del morenista volvió a poner los pelos de punta a más de uno, y eso ya se siente en el ambiente, se tengan datos ciertos o no. Hay un tufo a 2006 a partir de la semana pasada, algo que evidencia que aquello no se arregló bien, se dejó dormir y ha despertado de nuevo.

Sin embargo, las reacciones de López Obrador y su equipo han ido desde la cólera hasta la negación de la realidad. Su actitud los delata. Se les acabó el ingenio y la pachanga y ha llegado el momento de la campaña pura y dura. Sorprende que digan que todos están contra él. Bueno, pues si va de puntero lo lógico es que se le quieran acercar, que no lo quieran dejar ganar, que hagan de todo para impedirlo. Es como si el puntero del maratón se quejara de que los miles que vienen atrás de él le quieren ganar. Es el problema de andar en primer lugar: siempre se tiene más que perder. Y es el problema de jugar finales, porque lo normal es que los de enfrente hagan todo lo posible por salir triunfadores. Así son las contiendas. Nada nuevo para él ni para sus feligreses, pero quizá tenían bastante tiempo que no sentían presión y que no dimensionaban lo que provocan ciertos planteamientos del candidato y de sus personeros. Ahora bien, si como dicen ellos, nada se ha movido después del debate y que ni juntos les ganan, pues no se entiende entonces la agresividad con que se mueven.

En la acera de enfrente, Anaya insiste, sin datos a la mano, que ya la justa electoral se hizo de dos y que son él y Andrés Manuel los finalistas. Nadie ha visto que se despegue de Meade de manera muy clara. Meade todavía tiene un porcentaje muy importante de puntos que no parece que se conquisten diciendo que no va a ganar el abanderado priista. Dar por muerto al candidato del PRI puede ser un error muy grave del anayismo frentista. Anaya ha sostenido desde inicios de año –para mí sin sentido estratégico, pues el adversario siempre fue AMLO– un golpeteo al PRI en todos los frentes. Amenazó al PRI, del presidente Peña Nieto para abajo, de ponerlo en presidio, de ser todos corruptos y de que ya se iban. Ahora deja ver que los necesita y se dice dispuesto a pactar con cualquiera para ganar la elección. Es claro que la campaña del frentista ha transcurrido en la Luna y tropieza en cualquier declaración. Hoy en día uno no sabría decir si va para arriba o camino al desastre, nunca se ha entendido esa campaña. Ahora trata de escabullirse de todo lo que dijo del PRI y de meter a la cárcel a Peña Nieto, y habla de una gran alianza anti-Peje sin acuerdos cupulares, pura cosa de facto (no lo ha dicho así, pero no se puede interpretar de otra manera). Su pronunciamiento contra las cúpulas es de risa loca. Ya es un lugar común decir que Ricardo Anaya es el mayor producto cupular de nuestra vida política; pero bueno, se sabe que hay quien gusta de patear el pesebre.

Lo que es un hecho es que esto ya está más movido, que las reacciones de todos los candidatos en la zona del 1,2,3 (se supone, según los dimes y diretes de la prensa, que Meade tendrá ajustes) sí tendrán repercusiones en las preferencias electorales. Por lo pronto habrá que esperar los resultados de las encuestas ya pasado el debate para ver si algo cambió más allá del humor de los candidatos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.