Las experiencias de gobiernos divididos
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Las experiencias de gobiernos divididos

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Las experiencias de gobiernos divididos

22/12/2017
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Alonso Lujambio
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Hace exactamente veinte años el notable politólogo Alonso Lujambio, amigo inolvidable prematuramente fallecido, editó un interesante libro pionero en la materia. Lo tituló Gobiernos Divididos en la Federación Mexicana. Recogió éste cinco interesantes ensayos presentados un año antes, en 1996, por sus respectivos autores en el Congreso Nacional de Ciencia Política efectuado en la capital del país.

El iluminador estudió introductorio, indispensable para entender los otros cinco trabajos, corrió a cargo del propio Lujambio, quien de entrada explica al lector el concepto fundamental de la obra en los términos siguientes: “Se entiende aquí -escribe- por gobierno dividido aquél en el que, en el marco de un régimen de división de poderes, el partido que llevó al presidente (o al gobernador) a ocupar la titularidad del Poder Ejecutivo no cuenta con el control mayoritario, esto es, con por lo menos 50% + 1 de los escaños en la Asamblea Legislativa (o en una de dos cámaras, si se trata de un sistema bicameral)”.

Señala que tal “fenómeno”, así lo llama Lujambio, es muy común en regímenes presidenciales de gobierno, como lo demuestra el caso de los Estados Unidos, país en el que “entre 1832 y 1992, la democracia presidencial norteamericana ha vivido 40% del tiempo bajo gobiernos divididos”. Pero empezaba a ser una novedad en México hacia mediados de la década de los noventa, que ya registraba cinco experiencias en otras tantas entidades federativas, más dos adicionales apenas el año mismo en que celebraron su Congreso los politólogos mexicanos, que fueron las de Coahuila y el estado de México, y que en ese mismo 1997 se presentaría en el ámbito federal, cuando en las elecciones intermedias de ese año el PRI perdió por primera vez en su historia la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Tonatiuh Guillén es el autor del primer estudio de caso de gobierno dividido en México, el de Baja California, que fue además el estado que primero registró alternancia en la gubernatura, en 1989. Se presentó cuando el gobernador panista Ernesto Ruffo tuvo en la legislatura sólo nueve diputados correligionarios por diez que sumaron los de la oposición.

Luis Miguel Rionda analiza la segunda experiencia, que fue la de Guanajuato, cuando a partir de septiembre de 1991 al gobernador Medina Plascencia, de origen panista, le tocó tener un Congreso local mayoritariamente priista. El autor concluye que a pesar de los problemas vividos, se trató de una “experiencia más o menos exitosa”.

El tercer caso, que fue el de Chihuahua siendo gobernador Francisco Barrio, en cuya segunda parte de su periodo –a partir de 1995- los diputados panistas sólo fueron 11 de un total de 28, el análisis, muy interesante, es de Alberto Aziz Nassif. El siguiente caso, que la autora, Marina Garmendia, titula de “gobierno dividido fugaz” en 1993, fue el de Baja California Sur. Y el quinto y último el de Aguascalientes, 1995-1996, a cargo de Andrés Reyes.

En el estudio introductorio, Lujambio afirma que los hasta entonces siete casos de gobiernos divididos, incluidos los dos últimos hasta entonces, que él mismo disecciona, Coahuila y México, afirma que “no han producido crisis institucionales graves ni parálisis permanentes en la relación entre poderes”.

Y reafirma: “Este ejercicio de comparación arroja una conclusión inequívoca: las experiencias de gobierno en el México de los noventa no han producido la tan temida ingobernabilidad. Todo lo contrario: hasta el momento, la experiencia vivida convoca al optimismo sobre la evolución político-institucional del país. No echemos, pese a todo, las campanas al vuelo. Los gobiernos divididos no están estructurados de antemano para producir algo deseable, o indeseable. El éxito de un gobierno dividido es resultado de un proceso, de un conjunto de eventos, de decisiones, de estrategias, esto es, de una concatenación contingente de acciones”. (pág. 28)

El traer a colación esta serie de estudios pioneros sobre el tema de los gobiernos divididos en nuestro país, se ha creído pertinente con motivo de que a partir del próximo 1 de enero el gobernador priista de Coahuila, que llegó al poder literalmente con calzador, tendrá en el Congreso un total de diez diputados de su partido y quince de la oposición. Será una experiencia interesante. Sin duda.

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http://estadoysociedad.com

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