Opinión

Jorge Morfín saldrá
de la CTC, pero puede regresar

El director de la Comisión de Turismo Canadiense (CTC), Jorge Morfín, es un funcionario muy conocido y reconocido en la industria del turismo en México, al grado de que en el sexenio pasado los head hunters lo incluyeron en la lista de candidatos para encabezar el Consejo de Promoción Turística de México.

Desde que se abrió la oficina de la CTC en nuestro país, hace once años, Morfín ha estado al frente de ella, y ahora la noticia es que él y su equipo dejarán de laborar ahí. Ya está marcado su último día de trabajo en este organismo: 31 de diciembre próximo.

Sin embargo, también está la posibilidad de que a partir de enero de 2015 vuelva a hacerse cargo de la representación turística canadiense en nuestro país.

Me explico: la CTC –organismo mixto del gobierno de Canadá y la iniciativa privada— tiene diez oficinas alrededor del mundo y desde hace cuatro años inició un cambio de estructura para bajar costos y hacer más ágil el trabajo de estas representaciones. El nuevo modelo consiste en cerrar estas oficinas y en su lugar contratar, por medio de licitación, a una empresa privada que realice el mismo trabajo. A este modelo le denominan de General Sales Agents (GSA), una especie de agencia de representaciones.

Este esquema le permite a la CTC ahorrarse el gasto corriente de una oficina (y destinar ese dinero a promoción); evitar los laberintos burocráticos que por ley la obligan a licitar la contratación de cualquier servicio que rebase cierto monto de dinero; así como evitar también auditorías gubernamentales, entre otras ventajas.

La diferencia estriba en que, al tener oficinas, como en la actualidad en México, quienes laboran ahí son empleados de la CTC y, por lo tanto, deben someterse a la normatividad gubernamental. Pero si contratan una oficina que los represente, pues simplemente esta agencia es un servicio más que adquieren y al cual sólo le pagan una cantidad mensual fija, a cambio de que esta empresa haga un trabajo eficiente y les dé los resultados esperados, sin tener que darle para que lo maneje todo el presupuesto anual de que dispone.

Esto no significa que Canadá invertirá menos dinero en su promoción en México, eso seguirá tal cual lo tiene planeado, sólo que la agencia que gane la licitación deberá tener la capacidad económica suficiente para, cada vez que contrate algún servicio, pagar la factura de su bolsillo, para luego enviar a la CTC una factura propia, por la misma cantidad, con copia de la factura pagada, para que desde Canadá le reembolsen lo invertido.

La licitación en México ya se abrió desde julio pasado y las agencias que están concursando deben cubrir tres requisitos básicos: ser expertas en relaciones con la industria turística, en campañas al consumidor y en relaciones públicas.

En 2010, las primeras oficinas de la CTC en cambiar al modelo GSA fueron las de Australia, Francia y Alemania, y en las tres se dio el caso de que, quienes las dirigían, constituyeron agencias privadas y participaron en la licitación. Y los tres ganaron. Las leyes canadienses permiten esto porque los concursos se manejan desde Canadá, con un jurado de varios miembros, lo que imposibilita que alguien pueda hacer trampa.

Así que, luego de consultarlo con el departamento jurídico de la CTC y recibir luz verde, Morfín compró la mitad de acciones de la agencia Travel Studio Comunicaciones, quedó en sociedad a partes iguales con Alethia García y así entraron a competir por la representación de la CTC en México.

En enero próximo las oficinas de México y Corea cambiarán al modelo GSA y ya sólo quedarán tres: Inglaterra, Japón y China, con oficinas directas de la CTC, debido a circunstancias del mercado y leyes locales.

Hasta el momento, el esquema GSA le ha funcionado bien a la CTC y también el que sus anteriores directores se mantengan al frente, pero ya con sus propias agencias. Lo que el gobierno canadiense busca es gente que conozca a la industria, pero también el manejo de la propia CTC; es por eso que las probabilidades de Morfín de ganar la licitación se potencializan. El fallo se dará en octubre y entonces se sabrá si Morfín simplemente se va, o se va pero se queda.