El voto útil en 2006
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El voto útil en 2006

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El voto útil en 2006

04/05/2018

Se han dicho muchas cosas sobre el voto útil para las elecciones de 2018. Algunos dicen que ya no va a suceder en México porque somos un país posvoto útil; otros, que nunca ha sucedido en ninguna parte; otros más consideran que, debido a las circunstancias de esta contienda electoral, es aberrante pensar en un voto útil. Disponemos de elementos más sofisticados para hacernos una idea de la pertinencia de la estrategia del voto útil en estas elecciones.

Quizás el mejor ejemplo sea el de 2006. En ese año Felipe Calderón fue el candidato del PAN, Roberto Madrazo el del PRI, Andrés Manuel López Obrador del PRD y Vicente Fox el presidente. Calderón ganó la elección por una nariz contra López Obrador, y Madrazo se quedó muy atrás. Las preguntas interesantes a propósito de esa contienda son: ¿Calderón evitó atacar al candidato del PRI para preservar las posibilidades de que sus votantes se inclinaran por él al final? ¿Sí hubo voto priista por Calderón de quienes abandonaron a Madrazo? ¿Hubo un pacto entre Calderón y Madrazo, o entre Fox y Madrazo, para asegurar la victoria de Calderón y la derrota de López Obrador?

Las respuestas no pueden ser categóricas ni definitivas, pero existen datos al respecto. Calderón se dedicó durante buena parte de su campaña a centrar sus ataques contra Madrazo, ya que desde un principio López Obrador mantuvo una ventaja importante que lo colocó como puntero. A Madrazo le sacó muchos trapos al sol: “Dicen que a este candidato cada día le salen, como al nopal, más propiedades”. En otras palabras, le pegó durísimo, por lo menos tanto como Anaya le ha pegado a Peña Nieto o a Meade en esta elección. La idea de que debido a los golpes de Calderón contra Madrazo se imposibilitó el voto útil de los electores priistas al final, es falsa.

Segunda pregunta: ¿Hubo voto útil en el 35 por ciento que obtuvo Felipe Calderón? ¿Figuraron electores priistas? Parece que sí. En las elecciones intermedias de 2003, el PRI obtuvo 37 por ciento del voto (con el Verde). En 2006 logró 22 por ciento. Ese 15 por ciento se fue, aunque no todo, con Calderón. Es innegable que una parte considerable de la merma del PRI entre 2003 y 2006 se fue con López Obrador. Si no, no se explicaría por qué Calderón obtiene cinco puntos más que el PAN en el mismo 2003. Además, si vemos cómo Calderón pudo aglutinar distintos apoyos poselectorales del PRI, incluyendo el de Manlio Fabio Beltrones para su toma de posesión en diciembre de 2006, resulta evidente que el grado de animosidad de la campaña no afectó ni el voto útil ni los reencuentros posteriores a la elección.

Tercera pregunta: ¿Hubo pacto o no? Siempre he pensado que Fox fue el jefe de campaña de Calderón y del conjunto de fuerzas anti López Obrador. También estoy convencido que sin Fox no se hubiera dado la victoria de Calderón. De ahí a que se hubieran sentado Calderón y Madrazo para pactar un acuerdo de cómo operarían unos y otros a favor de Calderón, me parece descabellado. Quienes invocan el caso de Elba Esther Gordillo como un factor de esa elección y supuesto pacto, olvidan que había sido expulsada del PRI desde 2003 por Emilio Chuayffet y Madrazo, y que de ninguna manera pudo participar en un pacto.

¿Qué tan pertinente es todo esto para hoy? Es cierto que Anaya les ha dicho pesadez y media a Peña y a Meade, y que eso ha tensado las relaciones entre las cúpulas. Pero dudo que los votantes del PRI sientan la más mínima lealtad para con Peña o Meade. No entiendo por qué de repente se sentirían porque Anaya le habló golpeado al presidente o a su candidato. Asimismo, todo indica que, desde hace unas tres semanas, los votos que pierde Meade los está recuperando el candidato del Frente. Sí empieza a darse un fenómeno de voto útil, no sólo entre los electores priistas, sino también con los de Margarita Zavala. ¿Hasta dónde llegará? No sabemos. Pero es muy posible que al final alcance los niveles de 2000, 2006 y 2012.

Y, por último, el pacto: No hubo tal en 2000 o en 2006, y probablemente tampoco en 2012. No es necesario. La gente vota según sus intereses y sus preferencias. Pero los pactos suelen ser superfluos o contraproducentes. Así fue en 2006 y así puede serlo en 2018.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.