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06/09/2018
Actualización 06/09/2018 - 13:17

El primero de los reportajes sobre la administración Trump en forma de libro fue “Fire and Fury” (“Fuego y Furia”) del periodista Michael Wolff, publicado hace casi un año en Estados Unidos. Fue una colección de entrevistas y observaciones realizadas durante los primeros meses de la presidencia de Donald Trump. El periodista tuvo acceso completo a los pasillos de la Casa Blanca durante unas semanas y pintó un retrato nada favorable del presidente. La fuente principal de Wolff fue Steve Bannon, el entonces estratega político de Trump, y sus comentarios contribuyeron al rompimiento total de Bannon con Trump. Pero el libro contenía afirmaciones erróneas, y el perfil del autor le restó credibilidad.

Luego vino, hace apenas un mes, el libro de Omarosa Manigault, titulado “Unhinged” (“Desquiciado”). Omarosa conoció a Trump desde que participó en el programa de televisión “El Aprendiz”, conducido por Trump, y de allí brincó con él hasta la Casa Blanca, donde, ostensiblemente, era encargada de las relaciones con la comunidad afro-americana, aunque no hacía mucho por desquitar el sueldo. En su libro acusa a la administración de racismo e incapacidad. Sorprendió que tuviera grabaciones de llamadas telefónicas con el presidente y algunos miembros de la administración y hasta de su familia. La grabación más impactante es en la que el general John Kelly, jefe del gabinete, la despide sumariamente, sin explicaciones, y con una amenaza velada si decide abrir la boca.

En ambos casos, con Wolff y Omarosa, los estrategas de comunicación de la Casa Blanca tuvieron argumentos suficientes para responder a los contenidos de los libros atacando la credibilidad de sus autores, y si bien Trump salió raspado de ambas publicaciones, no resultó herido de gravedad.

Ahora, el presidente enfrenta una situación muy distinta. El 11 de septiembre, el próximo martes, se publica el más reciente libro sobre la administración Trump. El título es “Fear” (“Miedo”) y el autor es el legendario periodista Bob Woodward.

Woodward es un ícono del periodismo mundial. Junto con Carl Bernstein, y trabajando para el Washington Post, en 1971, empezó a seguir una nota de un aparente allanamiento sin importancia en las oficinas de Comité Nacional Demócrata en el complejo Watergate en Washington. La investigación periodística desembocó, tres años más tarde, en la renuncia del presidente Richard Nixon, y en la publicación del libro “All the President´s Men” (Todos los Hombres del Presidente) donde Woodward y Bernstein describen paso a paso cómo fueron resolviendo el rompecabezas de las finanzas de la campaña de Nixon, y que ahora es referente obligado para las escuelas de periodismo.

En su trayectoria de más de 40 años en el periodismo, Woodward ha escrito poco más de 20 libros sobre temas políticos de Estados Unidos usando, básicamente, la misma técnica: fuentes impecables. Si las fuentes son anónimas, Woodward no publica nada que no tenga confirmado, por lo menos, con dos fuentes independientes. Así, ha escrito sobre Bush, Clinton, Bush hijo, Obama, la Suprema Corte (“La Hermandad”), el pentágono (“Los Comandantes”), Alan Greenspan (“Maestro) y otros. En todos esos libros y en todos esos años, ningún escándalo, ningún cuestionamiento sobre su veracidad.

Se han empezado a filtrar datos sobre “Fear”. Habla de una Casa Blanca en “crisis nerviosa”. Dice que Jim Mattis, secretario de la Defensa, opina que Trump tiene la comprensión de un niño de 5º o 6º grado… de primaria. Que John Kelly, jefe de Gabinete, piensa que Trump es un idiota, y que es el peor trabajo que ha tenido en su vida. Ambos han publicado desmentidos, y ese es el argumento principal del libro: Trump ejerce el poder con base en el miedo.

La Casa Blanca ya empezó su campaña para desacreditar el libro. No tendrán suerte. Si la credibilidad es la apuesta, Woodward está a años luz de la Casa Blanca.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.