Trump: ¿Suma o Resta?
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Trump: ¿Suma o Resta?

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Trump: ¿Suma o Resta?

09/08/2018
Actualización 09/08/2018 - 14:23

Un congresista estadunidense, electo para representar al estado de Ohio en la Cámara baja, renunció a su curul para irse de cabildero, lo que demuestra que el chapulineo político no es exclusivo de los mexicanos. Al producir esa vacante, desató el mecanismo constitucional para suplirlo, y se convocó a una elección especial.

El proceso culminó el martes, con una apretadísima victoria del republicano Troy Balderson sobre el demócrata Danny O’Connor. Las campañas de ambos fueron intensas y costosas. En la elección presidencial de 2016, el distrito lo ganó Donald Trump, con una cómoda ventaja de 11 puntos, pero su errática presidencia erosionó su popularidad, y las encuestas arrojaban resultados muy apretados. Todos los analistas políticos concordaban en que el resultado serviría para hacer un diagnóstico más preciso de lo que muchos piensan será una ola demócrata en las elecciones intermedias de noviembre, cuando se renueve la totalidad de la Cámara de Representantes, y un tercio del Senado.

Por ello, los partidos pusieron toda la carne al asador. Los republicanos trajeron al presidente Trump a hacer campaña, aunque, como es su costumbre, en el evento apenas si mencionó al candidato, prefiriendo insistir en sus temas favoritos, que son golpear a la prensa y a la investigación de Mueller, y en general, jugar el papel de víctima de una conspiración nacional para deslegitimarlo. También llegó la mosca muerta de Mike Pence, el vicepresidente, para apoyar la campaña. O’Connor y Balderson, además, gastaron millones en anuncios de TV y otros medios. Al final, ambos pudieron declararse satisfechos. Si bien el demócrata no alcanzó la victoria, si provocó una elección cerrada en un distrito que lleva más de 30 años votando republicano, y que ahora se volvió competitivo.

Llama la atención que el señor Balderson ocupará su curul menos de 3 meses, porque el 6 de noviembre el distrito volverá a estar en juego en las elecciones generales intermedias. Serán los mismos votantes y los mismos candidatos, pero dado lo cerrado de la elección, el resultado puede ser diferente.

En términos generales, la elección intermedia en Estados Unidos empezará a gravitar más en la vida política estadounidense. En buena medida, será un referéndum del gobierno de Trump, y eso no presagia nada bueno para los republicanos. Los demócratas necesitan voltear 24 curules para recuperar el control de la Cámara de Representantes, y los republicanos parecen resignados a que así ocurrirá.

Si los demócratas obtienen el control de la Cámara baja, lo de menos es que tendrán el poder de iniciar el proceso de “impeachment” o juicio político a Donald Trump. Eso no tiene gran futuro, porque en el Senado, se requiere una mayoría de dos terceras partes para concluirlo con éxito. Y, a menos que Mueller realmente tenga alguna bomba guardada en la chistera que provoque el repudio uniforme de los republicanos, no parece ser un camino viable. Pero…

Con los demócratas en el poder, regresa el control de los comités de la Cámara de Representantes. La mayoría tiene el derecho a nombrar a los presidentes de los comités que tienen como objeto supervisar las actividades de las diversas instancias del Poder Ejecutivo, y cuentan con facultades de investigación y de generar citatorios obligatorios a los diversos funcionarios. Estos comités, ahora bajo control republicano, no han mostrado la más mínima intención de acotar las barbaridades del Ejecutivo, y serían una verdadera migraña para Trump.

Por lo anterior, muchos han llamado a esta la elección intermedia más trascendente de la historia de los Estados Unidos. En este espacio, la seguiremos paso a paso.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.