México, AMLO y Trump
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México, AMLO y Trump

02/08/2018
Actualización 02/08/2018 - 10:02

Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos, enfrenta un complicado escenario político en los próximos 100 días, en el que están involucrados, desafortunadamente, intereses de México. Por una parte, la firma del nuevo TLCAN, y por la otra los temas de seguridad e inmigración que tocan a ambas naciones, y que serán, sin duda, tema de campaña rumbo a las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos. Todo esto ocurrirá antes de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador entre en funciones.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte parece destinado a firmarse en este mes de agosto. Por lo menos así lo afirman el propio Trump y todos sus personeros, que aparecen constantemente en los medios hablando de la inminencia del pacto. Es, además, políticamente conveniente y urgente para la administración de Trump. Las consecuencias de su guerra comercial con el mundo empiezan a sentirse en varios sectores, principalmente el agrícola, al punto que tuvo que implementar subsidios millonarios a los agricultores. El mejor argumento que tienen los republicanos para conservar el control del Congreso en noviembre es la marcha de la economía, y si eso se derrumba, no tendrán esperanzas. Por ello, si la negociación se descarrila, habrá que tirar todo a la basura, y retomar el tema en 2019, con otro gobierno en México, y probablemente con presión estadounidense para hacer un acuerdo bilateral, que nos conviene mucho menos.

Los asuntos de seguridad e inmigración están por explotar como temas de campaña. Trump ya anunció que estará haciendo mítines 5 o 6 días a la semana a partir de septiembre, y él sabe muy bien cuáles son los temas redituables para su base. Ya lo dejó ver en uno de sus famosos tuits. Usó la escalofriante cifra de homicidios dolosos en México dada a conocer recientemente para justificar la construcción del muro.

El muro es un tema aparte. Habíamos descansado unas semanas de los estridentes llamados de Trump a detener la “infestación” (así lo dijo) de su país por los migrantes centroamericanos, pero volverá a insistir. Históricamente, en las elecciones intermedias en Estados Unidos los militantes del partido en el poder suelen ser complacientes y no asistir a las urnas. Trump usará la inmigración como catalizador para sacar a votar a sus bases, porque bien sabe que el entusiasmo por sufragar está firmemente del lado demócrata ante lo errático de su administración.

El problema que enfrentará Trump al arengar en favor del muro es que sus fanáticos seguidores, recordando su campaña presidencial, preguntarán quién pagará el muro, puesto que la promesa que hizo el entonces candidato, era que lo pagaría México. A pesar de que hace un par de días amenazó explícitamente con cerrar el gobierno si el Congreso no le fondeaba el muro, los militantes seguirán presionando para que sea México el que pague. ¿Qué hará Trump?

Este es un escenario peligroso para López Obrador. Apenas el martes, dijo que no hablaría del muro con EU, porque no quería pleitos. No fue una postura que se pueda describir como firme. No quiero ni pensar que esta aparente afinidad que han exhibido Trump y AMLO termine en un acuerdo en el que Trump pueda usar algún argumento para, aunque sea, simular que México paga por el muro, y que se preste a ello el próximo presidente. La indignación que causó dentro de las propias filas morenistas el nombramiento de Manuel Bartlett al frente de CFE sería un juego de niños en comparación.

Una vez firmado el TLCAN, bien haría López Obrador en reducir el perfil de sus supuestos y nada saludables “parecidos” con Trump, hasta ver qué pasa en las intermedias de Estados Unidos. Los pronósticos son que arrasarán los demócratas, y mal haría el próximo gobierno de México en arrancar en diciembre del lado equivocado de la ecuación en Estados Unidos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.