Irán, y lo que viene
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Irán, y lo que viene

COMPARTIR

···

Irán, y lo que viene

10/05/2018
Actualización 10/05/2018 - 13:42

No por cantado dejó de ser impactante. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció el martes el retiro de su país de los acuerdos internacionales con Irán, para detener su producción y desarrollo de armas nucleares. Un poco de historia.

A finales de la primera década de este siglo, servicios de inteligencia y observadores internacionales detectaron un incremento importante en las compras de iraquíes de los elementos necesarios para construir un programa nuclear bélico, es decir, una bomba. Las dos técnicas para fabricar un dispositivo nuclear se perseguían; una, la adquisición de equipo para enriquecer uranio, y dos, la compra de plutonio. La comunidad internacional se alarmó, el tema se abordó en Naciones Unidas, y empezó el diálogo con Irán para impedir el crecimiento del club nuclear.

No es fácil negociar con los 'mullas', pero Irán apenas salía de una complicadísima situación económica, y la amenaza de sanciones internacionales los trajo a la mesa. Por fin, en abril de 2015, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, que son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, además de la Unión Europea y Alemania, anunciaron un acuerdo con Irán: a cambio de estímulos económicos y acceso a sus mercados, Irán se sujetaría a un programa estricto de revisiones internacionales a sus instalaciones nucleares, de manera que no tuvieran elementos para la fabricación de armas.

El tratado no fue perfecto, pero consiguió su objetivo. Según la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Irán se ha sujetado a revisiones, incluso diarias, y no hay elementos que indiquen violación alguna de los términos.

Desde su campaña, el candidato Trump despotricaba contra el tratado con Irán, llamándolo el peor de la historia. Nadie le hacía mucho caso, porque era parte de su retórica anti-Clinton y anti-Obama. Pero una vez en la presidencia, y después de ratificar a regañadientes tres veces el tratado, ahora lo canceló. No es casualidad que la decisión se tomó a un mes de la llegada de John Bolton a la consejería de seguridad nacional. Bolton desde hace años ha impulsado la idea de una intervención militar en Irán para cambiar el régimen teocrático y eliminar la amenaza nuclear.

No es posible exagerar lo negativo de las consecuencias de la decisión de Trump. Por principio, inyecta más volatilidad a una situación de por sí inestable en Medio Oriente. Arabia Saudita e Israel, increíblemente de acuerdo, aplauden e impulsan las medidas de Trump, en el contexto del choque regional y religioso (suníes vs. chiíes) de la región.

Tal vez, de más importancia resulta la pérdida de confianza de la comunidad internacional en la palabra de Estados Unidos. Esta tendencia de Trump a romper acuerdos de manera unilateral porque los firmó Obama (es la verdadera razón detrás de esto) desestabiliza el orden internacional. Lo vimos con los acuerdos de París en cambio climático, el TPP y lo vemos ahora.

Dice Trump que, a través de sanciones económicas, hará que Irán vuelva a la mesa de negociaciones para firmar un mejor acuerdo. Pero, sin los aliados, no tiene manera de imponer sanciones. Si prohíbe que empresas estadounidenses hagan negocios con compañías internacionales que comercian con Irán, se ganará la ira justificada de los demás países del acuerdo. Además, ni en el Departamento de Estado ni en la Tesorería tiene el andamiaje necesario para implementarlas. El acuerdo sigue vigente sin Estados Unidos, pero está herido de muerte.

La otra gran pregunta es si lo anunciado en torno a Irán tendrá impacto en la reunión entre Trump y Kim Jong-un, líder de Corea del Norte, programada para este mismo mes. Mientras Trump hacía su anuncio sobre Irán, el presidente Xi, de China, se reunía con Kim para hablar sobre estos temas. China, no hay que olvidar, es de los firmantes del tratado con Irán.

El futuro del mundo está de por medio, y el presidente del país más poderoso del mundo está pensando en Stormy Daniels. Así estamos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.