Estados Unidos se quedó solo
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Estados Unidos se quedó solo

COMPARTIR

···

Estados Unidos se quedó solo

11/06/2018

Es difícil sobreestimar el tamaño del desastre que resultó la reunión del G-7 en Canadá el viernes pasado. Es posible que la historia recuerde esta fecha como el momento en que se rompió el orden geopolítico que imperó desde el final de la II Guerra Mundial. Vamos por partes.

La reunión del G-7 se esperaba tensa en el marco de las tarifas arancelarias que impuso el gobierno de Estados Unidos. En uno de sus arranques inexplicables, Trump decidió sancionar a sus aliados europeos y a sus vecinos (México y Canadá) con impuestos a la importación de acero y aluminio, bajo el absurdo argumento de la defensa de la “seguridad nacional”. Lo cierto, es que usa la idea porque es la única manera que tiene de imponer barreras arancelarias sin aprobación del Congreso. Pero para sus socios, esa política es un insulto.

Como si lo anterior no fuera suficiente, en una improvisada conferencia de prensa en Washington antes de volar a Quebec a la cumbre, Trump expresó con vehemencia la necesidad de readmitir a Rusia al Grupo de los 7. “Tenemos un mundo que administrar, y Rusia debe estar incluida”, dijo Trump. Y no está solo: Guiseppe Conte, el nuevo primer ministro italiano, también populista, expresó la misma idea.

Vladimir Putin, mientras tanto, sonríe desde el Kremlin. Rusia formó parte de lo que entonces era el G-8 hasta que en 2014 invadió Ucrania y se anexó a Crimea. Entonces, y a instancia del gobierno de Estados Unidos que encabezaba Barak Obama, fue expulsada como parte de las sanciones internacionales, y el grupo se redujo a 7.

Rusia intervino en las elecciones de Estados Unidos y en otros procesos políticos del mundo occidental para sembrar la división entre ellos. Ha tenido notable éxito. La Unión Europea se resquebraja ante el Brexit, que Putin promovió. Las divisiones en la OTAN están a flor de piel por el cobro de las cuotas que exige Estados Unidos. Y ahora, ya hay líderes europeos, y hasta Justin Trudeau, hablando de una alianza sin Estados Unidos, es decir un G-6, o hasta un G-5 pensando en el nuevo gobierno italiano.

Si bien en Estados Unidos se ha normalizado ya la bizarra conducta de su presidente, los líderes europeos, con razón, se siguen indignando por cada tuitazo de Trump. Ha atacado personalmente a Macron, a Merkel y hasta a la pobre de Theresa May, llamando su tono de “maestra de escuela”.

La conducta aislacionista de Estados Unidos va en contra del complicado edificio que construyeron Roosevelt, Truman, Eisenhower, Marshall, Kennedy y hasta Reagan. Está, al contrario de la visión de esos líderes, retornando a las viejas políticas de Woodrow Wilson al final de la I Guerra Mundial. Entonces, Estados Unidos se aisló, rechazó la Liga de Naciones, retiró toda su influencia europea, y el país acabó cayendo en la Gran Depresión de 1929, de la que no salió sino hasta la II Guerra Mundial.

Todos los mecanismos internacionales instalados por Estados Unidos durante casi 80 años para impedir caer en el mismo error se están desmoronando. Naciones Unidas cada vez importa menos, Trump se ha salido de cuanto tratado internacional ha podido, incluyendo los acuerdos de París sobre cambio climático, el tratado con Irán para detener su desarrollo de armas nucleares, el TTP y, según muchos, próximamente el TLCAN. Mientras, ha desatado una guerra comercial con quien se deje, incluyendo China, aunque con ciertas excepciones para salvaguardar sus negocios personales.

Como dice Susan Glasser, en su artículo del viernes en The New Yorker, la frase de campaña que hizo famosa Trump, “America First”, se está convirtiendo en “America Alone”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.