Dos Tragedias
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Dos Tragedias

13/12/2017
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kate steinle
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Kate Steinle paseaba con su padre en la zona del muelle 14, en el área del Embarcadero en San Francisco. Era una tarde agradable, en pleno verano del mes de julio de 2015, y el clima, no siempre benévolo en la ciudad, se prestaba.

Súbitamente, sonó una detonación, al tiempo que Kate caía al pavimento, herida de muerte. La joven comunicóloga, de 32 años, no supo ni de dónde salió el disparo, ni de quién, puesto que la bala le entró por la espalda.

Menos de una hora después de los hechos, fue detenido a un kilómetro del lugar José Inés García Zárate, mexicano oriundo de Guanajuato, de 45 años de edad. En sus años en Estados Unidos, García Zárate había sido convicto 7 veces por violaciones relacionadas con drogas. 5 veces fue deportado, y 5 veces regresó de manera ilegal. Cuando fue arrestado, tenía poco tiempo de haber salido de prisión, y las autoridades de San Francisco no pudieron explicar por qué lo soltaron, en lugar de entregarlo a Inmigración.

Con ese pasado, fue rápidamente acusado de homicidio en 1er grado, con posibilidad de enfrentar pena de muerte. El escándalo y la indignación fue avivada por la campaña presidencial, que estaba en época de primarias. Uno de los precandidatos republicanos, Donald Trump, quien había señalado a los mexicanos como “criminales y violadores”, vio esto como un tesoro político, y no dejó de usarlo en la campaña. La corte de la opinión pública, incendiada por Trump, se había pronunciado: culpable y al paredón.

Para fortuna de García Zárate, y de quienes creen en el estado de derecho, el sistema criminal en Estados Unidos aún funciona (a veces). El caso avanzó lentamente, y por fin en el otoño de 2017, comenzó el juicio.

El fiscal George Gascon le dio 3 opciones al jurado: Homicidio en 1er grado u homcidio involunatrio en 1º o 2º grado, que implica imprudencia criminal por parte del acusado, además de otros cargos menores.

Al fiscal se le pasó la mano. Tal vez dejándose llevar por el clima de linchamiento, presentó cargos que no pudo probar. La pistola no pertenecía a García Zárate. Fue reportada robada unos días antes, y la defensa argumentó que su cliente la encontró, la levantó y se disparó por accidente. Argumentaron que García Zárate no conocía a Kate Steinle, y por lo mismo no hay móvil creíble para el crimen.

Además, la bala pegó en el pavimento y rebotó antes de incrustarse en la víctima. El historial criminal de García Zárate no se admitió como prueba, por lo que el jurado no lo escuchó. El fiscal insistió en que el disparo fue intencional, y realizado con “malicia implícita”. El jurado no le creyó.

José Inés García Zárate fue encontrado inocente de los cargos de homicidio, y culpable de un cargo menor de posesión ilegal de arma, que tiene un máximo de 3 años de prisión. Autoridades federales y estatales están estudiando otras acusaciones, lo que ya huele más a venganza que a justicia, así que, en cualquier caso, pasará todavía tiempo en prisión.

El presidente Trump, que no deja pasar oportunidad de tundir a los inmigrantes, dijo que el veredicto fue una desgracia, y que por ello, no le sorprende el enojo de la sociedad con la inmigración ilegal.

Además de servir como bandera a los xenófobos, lo trascendente del caso es la llamada “Ley Kate”, que ya fue aprobada en la cámara baja, y que el senado está discutiendo. La iniciativa, cuyo objetivo es desincentivar la inmigración ilegal, propone una sentencia mínima y obligatoria de 5 años en prisión federal para quien reingrese al país ilegalmente y cometa cualquier delito, así sea pasarse un alto. Más allá de lo draconiano de la medida, aumentaría considerablemente la población carcelaria, con el consecuente costo.

Por lo pronto, el futuro de José Inés García Zárate, inocente y todo, parece ser negro.

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Twitter: @jorgeberry

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.