Aventuras Trumpianas
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Aventuras Trumpianas

COMPARTIR

···

Aventuras Trumpianas

31/05/2018
Actualización 31/05/2018 - 14:24

Termina mayo, así que, siguiendo la tradición de esta columna, es buen momento para ponernos al día sobre la evolución de la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos (EU).

Ya la sorprendente postura de Trump sobre la telefónica china ZTE había sido cuestionada. La empresa había violado los embargos a Irán y Corea de Norte, por lo que recibió severas sanciones de EU, que prácticamente los mandaba a la quiebra. Pero Trump ordenó a su Departamento de Comercio buscar la forma de salvar a la empresa. Luego se supo que China invirtió 500 millones de dólares en un proyecto turístico en Indonesia en el que hay un hotel y un campo de golf de Trump. Además, ahora se confirma que, días antes de la decisión de salvar a ZTE, el gobierno chino entregó más de 10 permisos de exclusividad a productos de la línea de Ivanka Trump, la hija del presidente, que valen muchos millones más. Otra instancia de corrupción a lo grande.

En el frente de la investigación de Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2018, también hubo novedades. Luego de que Trump ordenara, indebidamente, que el Departamento de Justicia informara a un grupo de legisladores sobre, según él, el espionaje del que fue víctima su campaña por parte del FBI, quedó comprobado que la acusación fue falsa, y que en realidad lo que buscaba era que sus abogados averiguaran detalles de la investigación para usarlos en su defensa. También se comprobó que hubo reuniones en la Torre Trump no sólo con rusos; Don Jr., su hijo, y Michael Cohen, su abogado personal, recibieron a altos funcionarios de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes. Se investiga el motivo de los encuentros.

Más preocupante para Trump, cobró fuerza de nuevo la investigación que se le sigue por obstrucción de justicia. El New York Times reveló que en marzo de 2017 el procurador Jeff Sessions viajó a Mar-a-Lago a ver a Trump. Fue recibido a gritos por haberse separado de la investigación sobre la campaña, aunque no tenía opción, pues había sido parte de la misma. Pero Trump quería que Sessions lo protegiera de Mueller, y le exigió que se reincorporara a supervisar la indagatoria, a lo que Sessions se negó. Desde entonces, Trump ha estado en campaña permanente para tratar de despedir a Sessions, pero el senado le ha hecho saber que, si despide a Sessions, no habrá confirmación de ningún otro procurador, así que la investigación, y el Departamento entero, quedarían bajo el control del subprocurador Rod Rosenstein, otro blanco de críticas trumpianas.

Hace exactamente una semana, Trump mandó la carta a Kim Jong-un cancelando la cumbre del 12 de junio. Hoy, los preparativos para la reunión en Singapur caminan a toda velocidad. Hay gente de Corea del Norte en Nueva York, hay gente de EU en Singapur trabajando la logística y, por ahora, la cumbre va. Lo que está menos claro es qué se logrará con las pláticas, porque Corea del Norte no piensa abandonar su programa nuclear, y Trump, como es su costumbre, llegará a tratar de improvisar algo. Su objetivo es más visual que sustantivo. La posibilidad de obtener el Premio Nobel de la Paz es un imán irresistible para Trump.

Mientras tanto, se acercan las elecciones intermedias de noviembre. La gran ventaja que traían los demócratas empieza a reducirse, mientras que la popularidad de Trump, tal vez por Corea del Norte, va al alza. Se renueva la totalidad de la cámara de representantes (435) y un tercio del senado (33). Ambas cámaras son hoy dominadas por republicanos. Con un número récord de mujeres aspirantes a cargos públicos, y con un marcado rechazo a Trump entre ellas, el Partido Demócrata espera recuperar el control, por lo menos, de la Cámara baja. Habrá que ver.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.