Si fuese con dólares, no llegamos al quinto partido
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Si fuese con dólares, no llegamos al quinto partido

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Si fuese con dólares, no llegamos al quinto partido

18/06/2018

Ambos son fuertes. Rusia y México son comparables en términos económicos. En mi cuenta de Twitter ofrecía la semana pasada datos que hacen ver que las ventas de todo lo que producen cada uno de estos dos países supera por poco el billón de dólares. Billón en español. Los estadounidenses dirían trillion.

Hablamos de todo el dinero de todos los habitantes, en un año. La consulta que cobra el dentista, la reparación del mecánico, las exportaciones de coches y tequila, las tarifas que para el caso de México cobra Carlos Slim y el dinero de sus empleados cuando cobran nómina. Todos.

Los economistas suelen medirlo como Producto Interno Bruto, PIB.

Entre los países representados en el Mundial de la FIFA, México, con un billón de dólares, ocupa el lugar 10. Rusia el siete, con sus 1.2 billones.

Al llegar al quinto partido, el peor lugar que puede tocarle a un equipo es el octavo en un Mundial de la FIFA. México con su PIB en décimo lugar no aspiraría a esa posición entre las naciones presentes en la competencia deportiva, si ésta se basara en tamaño económico. Se quedaría, como en los torneos recientes, cerca. Rusia, sí.

Dado que tienen poblaciones de similar tamaño, si Rusia y México dividieran su PIB equitativamente, le tocarían ocho mil 200 dólares anuales a cada mexicano y ocho mil 700 a cada ruso. Es el PIB 'por cabeza', per cápita. Sabemos bien que el dinero no se reparte así de parejo y varios me lo recordaron en Twitter.

La corrupción es una razón de la falta de equidad y ambas naciones tienen mucho que revisar en esa mala práctica.

Pero hay otra razón: la productividad. Un talentoso ingeniero civil puede cobrar 10 mil pesos en un buen día. Para cobrar lo mismo, un esforzado albañil debe trabajar todo un mes.

Un ingeniero cobra y produce más porque obtuvo más habilidades durante su educación, porque puede elaborar el proyecto para construir un edificio en el tiempo que al albañil le toma construir una barda.

Mientras menos corrupta y más educada sea la población, más productiva, próspera y equitativa es.

Pese a todo, Rusia y México están entre los países más ricos, considerando que hay unas 200 naciones compitiendo económicamente.

Hay, empero, un dato que ayuda a dimensionar un poco mejor el PIB. Este considera la paridad del poder de compra, power purchase parity o PPP, le llaman especialistas. No es lo mismo tener ocho mil dólares en la Ciudad de México que tenerlos en Tlaxcala. La casa que podemos comprar en uno y otro lugar es de dimensiones muy distintas, como lo es el precio del transporte público en ambas entidades.

Lo mismo pasa entre las naciones. El PPP per cápita de México es de 17 mil dólares; el de los rusos de 24 mil. Todos los datos los ofrece el Banco Mundial actualizados a 2016.

Aquí es donde viene lo triste. La triple P de los mexicanos los ubica en el lugar 22 entre las 32 naciones que acuden al Mundial. Atrás de Irán y de Argentina, arriba de Costa Rica y de Brasil. No alcanzaría ni para el cuarto partido que es para los mejores 16 ante la FIFA.

Rusia se ubicaría en la posición 15 y pasaría a octavos de final, solamente. ¿Quién ganaría si ése fuera el supuesto? Suiza, con su PPP de 63 mil dólares.

Hay un modo de escalar rápido en el ranking de este juego económico…

Un hábil ingeniero en electricidad y ciencias computacionales puede ganar diez veces más que el ingeniero civil.

El primero podría trabajar en la inteligencia artificial de Facebook que le saca 60 centavos de margen a cada dólar, mientras que el otro atiende la construcción de una planta de GM, que con los automóviles ya obtiene apenas unos siete centavos por billete.

El camino es la educación de punta y la honradez. Así podríamos llegar al quinto partido en lo económico y seguramente habría dinero para una mejor fiesta. ¡Viva México!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.