¿Qué pasaría con el petróleo si gana ya saben quién?
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¿Qué pasaría con el petróleo si gana ya saben quién?

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¿Qué pasaría con el petróleo si gana ya saben quién?

20/03/2018

No hay posturas nuevas. Detractores de la reforma energética del tipo del superviviente político Manuel Bartlett, asumen que todo en la apertura está mal y que en consecuencia debemos regresar a la pureza de una industria controlada por el Estado.

Hay otra doctrina conocida. La Agencia Internacional de Energía (AIE) sugiere a México mantener la orientación de la reforma energética y con ello, asume, acelerar su crecimiento económico.

¿Qué pasará en opinión de la AIE si damos un volantazo?

“En caso de que el Nuevo Modelo Energético Mexicano sea echado atrás, ya sea por una contrarreforma legal o por una hipotética decisión de la autoridad de no utilizar las herramientas que la reforma otorga, ahuyentar la inversión o tratar de volver a forzar a que Pemex y a CFE se hagan cargo de todas las necesidades energéticas del país”, advierte la Agenda 2040 Transformando a México.

“El sector energético —y el país, por consiguiente—quedarían atados a un crecimiento inercial”, abunda el documento que difunden desde la semana pasada las casi 50 empresas agremiadas en la Amexhi (Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos).

Hablamos de la asociación de las empresas petroleras que ganaron contratos en México con las Rondas de licitación de la Comisión Nacional de Hidrocarburos y que es presidida por Alberto de la Fuente, director de Shell en el país.

“Los recursos presupuestales asignados a Pemex competirían con otras prioridades nacionales, como la educación, seguridad y el combate a la pobreza, entre muchos otros”, asume el mismo texto.

¿En qué se traduce eso? “En términos de producción petrolera, el escenario de 'no Reforma' implicaría una pérdida acumulada de 1.03 millones de barriles diarios (mmbd) con respecto a la producción de 2.5 mmbd de 2015 (incluye líquidos del gas)”, dice la AMEXHI citando a la AIE.

Y remata: “En este modelo inercial, la AIE estima que el PIB de México crecería a una tasa compuesta de 2.9 por ciento anual, que implicaría un crecimiento del PIB per cápita mexicano de 2.0 por ciento al 2040”; dicho de otro modo, es la condena a nuestro actual crecimiento mediocre.

Hasta ahora, a decir por el escrito, vamos en esta dirección: La inversión privada, sumada a la inversión de Pemex, aumentarán un millón de barriles a la producción actual hasta superar tres millones de barriles diarios y el PIB crecerá al ritmo anual de 3.1 por ciento que implica un billón de dólares más a la economía para 2040.

Si esa es una meta, empezamos lentos. Hasta el momento falta el dinero de Pemex que apagó casi todas sus inversiones, sumiendo a Campeche, Tabasco y Veracruz en una pesada crisis económica.

En cualquier caso, nadie señala con nombre y apellido quién puede cambiar el camino, pero no parece que José Antonio Meade, ni Margarita Zavala quieran hacerlo. Tampoco lo anuncia Ricardo Anaya. Sólo Andrés Manuel López Obrador habla de un análisis:

“Evaluar el desempeño de las licitaciones internacionales de contratos de exploración y explotación”, propone el puntero en las encuestas en la página 185 de su Plan de Nación.

Añade como objetivo: “Revisar los procesos de adjudicación y la legalidad de los contratos otorgados”. Y “posponer, hasta que sea modificado su esquema, las alianzas (farmouts) de Pemex”.

Salvo por la postergación de los farmouts, lo anterior lo haría cualquier persona cauta que tome la administración. Primero, a revisar.

Hasta hoy no hay modo de saber con claridad si AMLO eliminaría el esquema que rompió el sistema petrolero. Lo que sí está claro es que en su equipo hay quien quiere hacerlo y que solo él podría contenerlos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.