¿Cuánto cuesta cargarle la pila a un Tesla?
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¿Cuánto cuesta cargarle la pila a un Tesla?

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¿Cuánto cuesta cargarle la pila a un Tesla?

04/06/2018

Para este verano, la ciudad de Matehuala, en San Luis Potosí, contará con una estación de supercarga de Tesla, un Supercharger.

¿Cuál es la relevancia del anuncio?, me preguntaron colegas de la redacción en la que trabajo. Sucede que entonces será posible viajar por primera vez en la historia del país en un vehículo eléctrico de alta tecnología desde la Ciudad de México a Estados Unidos a un ritmo similar que con un coche de motor de combustión interna, cruzando por Laredo, Texas.

¿Y quién se atrevería a viajar en esa ruta en un Tesla sin poner en riesgo su integridad?, me cuestionó una avezada compañera.

La pregunta es pertinente en un país que se creyó que el Estado de derecho es sólo un accesorio inútil. Después de todo, es más fácil que castiguen a un criminal en las Filipinas que en Tamaulipas, que sólo está detrás del Estado de México en materia de impunidad y es necesario cruzar ambas entidades nacionales para llegar al norteño destino.

Los tristes datos vienen de la UDLAP, cuyo rector, Luis Ernesto Derbez, impulsó el estudio del Índice Global de Impunidad que elabora esa institución que encabeza.

Podemos abstraernos temporalmente de ese riesgo, considerando que un Tesla puede ser seguido mediante una aplicación en el celular, gracias a los dispositivos de localización geográfica que incluye. Entonces debemos volver al tema de Matehuala.

Hasta hoy, para ir a Laredo desde la Ciudad de México podrían partir de Polanco, en Avenida Masaryk. Ahí existe un Supercharger, luego es posible volver a cargar en San Juan del Río en donde también hay uno de estos centros de carga que 'llenan' la batería en cuestión de 20 minutos.

La autonomía de un Tesla de los que se venden en México permitiría evitar esa escala y seguir hasta San Luis de la Paz, Guanajuato, sobre la Carretera 57. De ahí a Saltillo en los 550 kilómetros que dividen a ambas poblaciones, sólo hay una bendición.

El mejor de los Tesla que ofrece la empresa, que en México encabeza Françoise Lavertu Stevens, es el Model S que puede recorrer una distancia que ronda los 500 kilómetros con una carga. Es un traslado comparable con el que concede el tanque de un vehículo convencional, con la diferencia de que el conductor de este último encuentra gasolineras frecuentemente. Ante lo ya expuesto, el conductor de un Tesla en esa ruta estaría en riesgo de no llegar.

¿Cuánto cuesta cargarle la pila a un Tesla? Nada. Cero pesos, si cargan en una de estas estaciones Supercharger.

La empresa se compromete a entregar energía gratuita a sus compradores, salvo una sobresaliente excepción. Hablamos de vehículos cuyo precio de entrada ha superado el millón de pesos desde que entró a México. Esos vehículos están en boga.

La venta de coches de lujo en el país crece a un ritmo que supera el 10 por ciento anual, mientras que la del resto cae. Otra evidencia de desigualdad en temporada de elecciones que huelen a revancha política.

Ayuda también a Tesla su oferta de crédito a tasas menores al 12 por ciento y esquemas de arrendamiento que ayudan en lo fiscal.

Respecto de la excepción, aquellos que sí deben pagar la carga de un Tesla son quienes prefieran cargar el coche en su casa. En ese caso, el peor escenario es para quien habite una casa de Baja California Sur en tarifa doméstica de alto consumo y deba cargar los 100 kilowatts hora de su Tesla Model S o Model X a un precio que supera cinco pesos por kilowatt hora para este mes.

El resto de México paga menos que eso aun en la circunstancia más difícil.

¿Quién más tendría que pagar? Quien adquiera un Model 3, el esperado vehículo 'accesible' de Tesla cuyo precio arranca en el equivalente a 700 mil pesos y ofrece la opción de una carga menor que los 100 kilowatts hora.

En cualquier caso, aun 500 pesos es la mitad del dinero que pago cuando lleno el tanque de mi coche en una gasolinera.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.