Opinión

John Nash y las aerolíneas mexicanas

10 febrero 2014 4:30 Última actualización 30 octubre 2013 5:2

 
Víctor Hugo Valdés Cervantes

En 2002 se estrenó en México la película “Una mente brillante” de Ron Howard protagonizada por Russell Crowe. La película cuenta la vida de John Nash, matemático ganador del premio Nobel en economía en 1994 por sus contribuciones a la teoría de juegos y el padre de lo que se conoce como el “equilibrio de Nash”: una solución a un juego en donde cada individuo involucrado trata de sacar el mayor partido para sí mismo tomando en cuenta lo que piensan los demás jugadores.
 
En una de las escenas clave de la película Nash “descubre” como él y sus amigos a través de ponerse de acuerdo y acordar no conquistar a una mujer rubia en un bar (la más guapa del lugar) pueden terminar mejor y conquistar a las amigas de ésta, pues corre el riesgo que si todos se enfocan en la rubia, todos se queden sin compañía.
 
La escena resume una situación de competencia y cooperación donde “el bien general” puede ser logrado a través del acuerdo entre las partes, pero donde dicho acuerdo es difícil de alcanzar por los incentivos que tiene cada parte para tomar ventaja.
 
Entre las aerolíneas mexicanas lo que se observa en este momento es más competencia que cooperación, lo que resulta ser bueno para los consumidores en el corto plazo, aunque no necesariamente en el mediano plazo. Por ejemplo, apenas la semana pasada Vivaerobus anunció un acuerdo para comprar 52 nuevos aviones Airbus A320. Una parte de éstos remplazará los 19 Boeing 737 con que cuenta actualmente y la otra expandirá su flota. Anuncios similares ha hecho en el pasado Volaris e incluso Interjet ya cuenta con el primer Superjet 100 y Aeroméxico con su primer Boeing Dreamliner.
 
Los resultados de esta expansión simultánea de la flota en las frecuencias, el número de destinos, las tarifas y la rentabilidad de las empresas se verán en el futuro. Sin embargo, hoy podemos identificar algunos indicios de que pudiera estar expandiéndose la flota aérea mexicana mucho más rápido que la demanda de viajes. Por un lado, la evolución del Índice Nacional de Precios al Consumidor del transporte aéreo publicado por INEGI muestra una caída en los precios de 12 por ciento en 2012 y 12 por ciento en lo que va del año. Al mismo tiempo, el número de pasajeros creció 8.3 por ciento en 2012 y 8.4 por ciento en lo que va del año, según la SCT. Por su parte, el PIB creció 3.9 por ciento en 2012 y sólo 1 por ciento el primer semestre de 2013.
 
Entonces, es probable que la caída en las tarifas aéreas y el crecimiento en el número de pasajeros se expliquen más por el incremento en la oferta de la industria y una mayor competencia entre las aerolíneas a través de los precios, que por el crecimiento de la demanda. Después del cese de operaciones de Mexicana, es probable que la demanda estuviera subatendida y sólo con la reciente expansión de la flota fuera cubierta. Sin embargo, la oferta no puede crecer de manera indefinida sin generar una caída en los precios cuando la demanda no crece al mismo ritmo: es la ley de la oferta y la demanda.
 
Entonces, pareciera que, en su afán de crecer, todas las aerolíneas mexicanas están yendo por la chica rubia del bar sin darse cuenta que sus competidores están intentando lo mismo. Es aquí donde recordar a Nash valdría la pena. Una de las grandes contribuciones de la teoría de juegos y del equilibrio de Nash es que tomar en cuenta lo que piensan los demás jugadores es construir expectativas racionales e informadas, a través de la competencia y no de la coordinación, que puedan generar estrategias para maximizar ganancias. Por lo tanto, si las aerolíneas pueden ajustar o no sus expectativas de crecimiento de flota cuando sus competidores están ejecutando la misma estrategia es una pregunta abierta. En el proceso, los consumidores disfrutaremos de menores precios.