¿Y ahora qué? 150 días
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¿Y ahora qué? 150 días

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¿Y ahora qué? 150 días

03/07/2018
Actualización 03/07/2018 - 14:26

Ahora a esperar 150 días hasta la toma de posición del nuevo gobierno. A pesar de ser una inusual larga espera para asumir el cargo, el plazo brinda oportunidades excepcionales. Los retos muy pronto tendrán que ser afrontados y el trabajo de los equipos de transición permitirán hacer de ésta una nueva transición sin sobresaltos. A continuación, tres retos para los siguientes cinco meses y un adelanto de los grandes desafíos para el nuevo sexenio.

De entrada, el equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador tendrá la puerta abierta para interactuar con las autoridades actuales en el diseño y preparación del Presupuesto para 2019. Este mecanismo de cooperación ha resultado ser fluido en pasadas transiciones y ésta no debería ser la excepción. Para los participantes en el mercado, este sin duda será el primer proceso en el que puedan echar un vistazo al proceder de la nueva administración y sus objetivos. De principio, sabemos que el eventual nuevo secretario de Hacienda ha confirmado su compromiso con la disciplina fiscal, un superávit primario y la contención del patrón de comportamiento de la deuda. De esta forma, el desafío de la entrante administración será conciliar dicho compromiso fiscal con las aspiraciones de campaña.

Segundo, el ganador de la elección presidencial del domingo ya ha manifestado su apoyo al actual equipo de negociación del TLC 2.0 y la conveniencia de que los mismos miembros continúen a la cabeza en la negociación. No obstante, AMLO ya ha solicitado ser incluido e informado de los detalles y avances. Por su parte, la Secretaria de Economía ha confirmado su espíritu de cooperación y la preparación de los 'libros blancos' de la negociación. Así, la complejidad de este reto no parece estar en la transición sino en el actual ambiente donde un limitado margen de negociación ya se encuentra enmarcado por medidas de represalias comerciales entre los tres socios del TLC.

Tercero, este periodo brinda una oportunidad única para llevar a cabo la revisión de contratos y proyectos de infraestructura que el gobierno entrante se ha comprometido a auditar. De esta forma se podría sortear el riesgo de atravesar por una parálisis administrativa al inicio del nuevo gobierno, lo que en el pasado se ha llegado a relacionar con una indeseada ventana de restricción fiscal. Este no ha sido un objetivo explícito de la nueva administración, pero sí un objetivo deseable a la luz de los restos que se enfrentarán a partir del día uno de la futura administración.

Con esto, dejo aquí una breve reseña de los retos de fondo de la economía mexicana que son realmente el elefante en la sala de nuestro país. Esperemos lo mejor para una nueva administración y la decisión para atajarlos de raíz.

Basta poner en la mesa el reto del bajo crecimiento económico de largo plazo y algunas de sus razones tales como la limitada inversión en capital humano, baja productividad, fricciones en el clima de negocios, bajo estímulo a la innovación, retos en el Estado de derecho y necesidad de mayor protección a la propiedad intelectual. Por otro lado están también los retos sociales, donde la polarización del ingreso, la pobreza y los altos índices de violencia llaman a la acción.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.