Amanecer de un nuevo régimen
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Amanecer de un nuevo régimen

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Amanecer de un nuevo régimen

04/12/2018
Actualización 04/12/2018 - 12:03

Inicia un nuevo gobierno que ha dejado claro que el statu quo no es una opción. Sus discursos inaugurales dieron cuenta de la decidida intención de liderar una transformación y romper con el modelo anterior y establecer un nuevo marco institucional y de política económica distinto. El énfasis parece enfocado en un perfil nacionalista con enfoque social y con tintes en mayor medida intervencionistas. No obstante, se refrendaron ciertos lineamientos del antiguo régimen, tales como la intención de mantener la disciplina fiscal, el libre comercio y la autonomía del Banco Central. A continuación profundizo en tres ámbitos que considero relevantes para entender el punto de partida de este nuevo gobierno, el nuevo marco que se pretende construir y, por último, algunos de sus riesgos.

Primero, subrayo algunos rasgos relevantes del contexto inicial de la nueva administración. El contexto económico actual es de crecimiento económico, uno cercano a su potencial de largo plazo (2 por ciento), en conjunto con una inflación general que batalla por retomar su convergencia hacia su objetivo del 3 por ciento. En este contexto, predominan posturas fiscal y monetaria de tipo restrictivo. Dichas posturas ya han coadyuvado en la contención del patrón creciente de la deuda (% del PIB) y en la contención de presiones inflacionarias y relativa estabilidad en las expectativas de inflación de mediano largo plazo.

En este arreglo, el contexto y riesgos internacionales son relevantes. Las tendencias proteccionistas a nivel global, en conjunto con el desmantelamiento de los estímulos monetarios en el mundo desarrollado, destacan por su relevancia económica y financiera en la que México no es indiferente. A esto se le añade un temor creciente respecto a la posibilidad de que una recesión en EU este aproximándose.

La nueva administración no enfrenta dicho entorno en un marco tan favorable como lo tuvo hace apenas un par de meses. El clima de 'luna de miel' con inversionistas y participantes del mercado se ha diluido parcialmente. En específico, la confianza del productor respecto a la situación económica futura (medido por el Inegi) y la percepción de clima de negocios (Encuesta Banxico), se han vuelto a deteriorar desde los altos niveles alcanzados inmediatamente tras la elección de julio. Es muy probable que lo anterior se explique por la secuencia de eventos relacionados con la cancelación del proyecto aeroportuario en la Ciudad de México y a la señalización enviada desde este evento.

En el inter, los costos de financiamiento soberano se han elevado, incorporando mayor riesgo soberano y cambiario. No obstante, el gobierno entrante sigue contando con un alto grado de aprobación con un promedio de encuestas que lo acercan a 60 por ciento (la mayor aprobación para un inicio de gobierno desde el presidente Fox).

Segundo, hago énfasis en mi propia lectura del tipo de gobierno e implicaciones a las que parecen apuntar las propuestas de política y legislativas. En general, observo una tendencia a concentrar los ejes de la transformación en el gobierno federal, alrededor del cual parecería que se quiere ubicar un mayor presencia regional y estatal y un nuevo arreglo institucional.

En este nuevo contexto, es el modelo de democracia participativa el que parecería convertirse en la mano derecha del nuevo gobierno. El enfoque social parecería enfocado en un nuevo esquema de transferencias sociales y en la intención de generar nuevas oportunidades educativas y laborales. No obstante lo anterior, con la escasa información disponible no es posible evaluar la eventual efectividad de estas políticas, así como los efectos sobre el crecimiento económico y la inflación en lo referente a otras propuestas de política.

Se vuelve altamente relevante el perfil fiscal y la transformación que se pretende hacer del sector energético. Lo anterior debido a su gran relevancia macroeconómica y al hecho de que calificadoras y participantes en los mercados se encuentran enfocados en estos temas. Esto es producto de la alta incertidumbre que rodea a ambos proyectos y al elevado grado de escepticismo respecto a la implementación de una abundante gama de políticas que involucran al gasto público. En ausencia de medidas para incrementar los ingresos, el compromiso explícito con un superávit primario se antoja difícil de lograr.

Tercero, en el ámbito de los riesgos, subrayo algunos posibles efectos colaterales asociados a algunas de las políticas que planean implementarse, algunos de estos serían los riesgos inflacionarios, los retos para el federalismo, el debilitamiento de la oposición, la posible fuga de talentos y selección adversa ligado a los bajos salarios en el sector público, las rigideces implícitas en un esquema de tarifas fijas en términos reales o precios de garantía, entre otras.

Considerando todo lo anterior, y la poca información o detalle disponible, considero que el mapa de riesgos en el corto y mediano plazos continúan amarillos y naranjas. El flujo de información y detalle de la implementación de políticas serán trascendentes en la eventual mejoría de tal mapa de riesgos. Las siguientes semanas pueden ser clave, empezando con la publicación del proyecto de Paquete Fiscal 2019. (Sígueme en twitter @joelvirgen).

Joel Virgen es el economista en jefe para México del BNP Paribas con sede en Nueva York, EU. Sus opiniones no necesariamente representan las de la institución bancaria internacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.