Una máquina sin alma
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Una máquina sin alma

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Una máquina sin alma

06/07/2018
Actualización 06/07/2018 - 14:11

Aparece un niño sentándose en una silla frente a un juez; rápidamente se acerca una persona y le pone unos audífonos para que algún traductor le diga al oído las preguntas que la autoridad está por hacerle. “Buenos días damas y caballeros, soy el juez migratorio William Snouffer, estamos en la Corte de migrantes en Portland, Oregon. Este es el procedimiento de deportación”; el niño lo mira fijamente y balancea sus pies, el juez retoma la palabra: “¿Entiendes para qué sirve este procedimiento legal?”, le pregunta al niño, no mayor a cinco años; el niño mueve su cabeza negativamente, el juez insiste: “¿Sabes lo que es un abogado?”; el niño dice con su cabeza que no, el juez pasa saliva: “¿Tienes abogado?”, insiste; el niño vuelve a decir que no sin decir una palabra; el juez sentencia: “El imputado está presente en la Corte, pero no cuenta con un abogado”.

El diálogo corresponde a uno de los juicios a los que decenas de menores migrantes separados de sus padres son expuestos previos a ser deportados a su país. El portal de videos de noticias NowThis News hizo un ejercicio periodístico brutal, a partir de grabaciones reales de juicios de deportación. A la directora de cine, Linda Freeman, le pidió recrear estas grabaciones. El resultado es desgarrador: si la simulación puede remover los sentimientos, saber que son reales lo vuelve en una crisis de derechos humanos difícil de entender. Hasta el momento, el video ha sido visto, tan sólo en Twitter, por 10 millones de personas en menos de dos días; en Facebook ha sido reproducido 15 millones de veces más. “Cuando los niños aparecen en la Corte migratoria solos, nueve de cada 10 son deportados, cuando los niños son representados por un abogado las cortes migratorias les permiten permanecer en Estados Unidos la mitad de las veces”, sentencia el ejercicio periodístico.

No fue fácil hacerlo, la cineasta Linda Freeman agradece a los participantes: “Estoy eternamente agradecida a la generosidad del juez en retiro William Snouffer, quien aceptó regresar al juzgado una vez más; también agradezco al profesor Robert Miller, de la Universidad Estatal de Arizona, quién aparece como abogado del Estado; agradezco a Sean Rawson del Servicio Migratorio, quien aceptó ser el traductor de la Corte; y a nuestro increíble equipo del consulado migratorio que participó con sus hermosos hijos para actuar como los niños sin acompañante”.

El video es dramático, pero nos acerca a la crisis diaria; si es terrible con actores, cualquiera imagina que en la vida real las condiciones son mucho más hostiles y los niños traen una carga de abuso incomprensible para su corta edad. Ante la pregunta evidente de cuántos niños han sido separados de sus padres, la respuesta es incierta, según el recuento hecho por la agencia Associated Press, “entre el 19 de abril y el 6 de junio, dos mil 33 niños fueron separados de sus padres al tratar de entrar de forma irregular en Estados Unidos en cruces fronterizos”. En abril hubo 55 separaciones y en marzo 64. De octubre de 2016 a febrero de 2018 hubo cerca de mil 800 separaciones, según la agencia Reuters. Los procesos son largos, llegan a ser meses de incertidumbre y con un daño psicológico irreversible.

El periodista Carlos Bravo Regidor lo resume de manera contundente: “el video es atroz, aberrante y grotesco, estamos ante la exhibición del absurdo legal en el que ha desembocado una crueldad política, pero también es el retrato perfecto de la situación. Los niños no pueden defenderse ante un sistema que funciona para castigar antes que para garantizar derechos, una máquina sin alma”.

¿Qué condena ha hecho el gobierno mexicano ante esto? ¿Qué condena has hecho para tratar de protegerlos? Al final del video hay una luz de esperanza, una organización que protege a esos nueve de cada 10 que no tienen un abogado defensor; puedes donar en https://www.unaccompaniedchildren.org/. El internacionalista Gabriel Guerra abona a las condenas con una mirada al interior: “con esto, Estados Unidos pone fin a cualquier ilusión de que pueda reencontrarse pronto con los ideales de sus fundadores”, nada peor que un país que ya no se reconoce.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.