Ni una más
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Ni una más

COMPARTIR

···

Ni una más

18/09/2017
1
   

     

ME Mara. (Cuartoscuro)
,

Días después de la violación y el asesinato de la niña Valeria en el municipio de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, tuve la oportunidad de hablar con María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (sí, vivimos en un país donde existe ese observatorio). En aquel entonces nos hablaba de la importancia de NO normalizar ningún tipo de violencia, no dejarla pasar, detenernos, exigir justicia, no soltar el caso.

El tono de su voz me llamó la atención, no era de lamento o tristeza, era de impotencia; en aquel entonces nos dijo: “A nosotros nos llegan diario varias historias de Valerias”, pero bajo ninguna circunstancia se refería a que era una más, sino que quería dejar claro que el asesinato de niñas y mujeres era algo de todos los días. Los medios retomamos algunos, pero se nos van cientos de abusos, no hacemos decenas de marchas, no llegamos a todos los casos. La violencia es tal que se vuelve imposible.

Ayer, la usuaria de Twitter @Fridaguerrera posteó casos de mujeres asesinadas, uno tras otro, y sólo casos de 2016 y 2017, cada historia tenía su fotografía. Es un desfile de tragedias que se vuelven una: la impunidad y la violencia contra las mujeres. Un hecho con miles de rostros. Cualquiera puede ser Valeria tanto como cualquiera puede ser Mara Fernanda, la joven asesinada el 8 de septiembre y cuyo caso volvió a cimbrarnos y que me hace poner nuevamente el dedo en el renglón: no podemos olvidar a ninguna.

Es imposible dejar de pensar en todo lo que rodea una vida: en su gente, en sus amigos, en sus hijos, en las y los que los querían. Al final todo se decanta en violencia permitida, en impunidad por todos lados, en un sistema y un país que desprecia a la mujer. Y lo más grave: en la forma en que la sociedad está percibiendo esta violencia.

La marcha en la que ayer miles de personas exigían justicia, da un halo de esperanza sobre esa sociedad que no olvida, que sigue exigiendo justicia, que sabe que hay afuera tantas Valerias y tantas Maras cuyos rostros e historias no alcanzamos a conocer, que sus nombres se vuelven estandartes para exigir un alto. A través de redes sociales también leí miles de comentarios preguntándose por qué marchar por la vida de una mujer como la joven Mara, cuando a diario miles de hombres también son asesinados.

¿Por qué es importante subrayar la vida de todas estas Maras y Valerias? ¿Por qué tenemos que alzar la voz y exigir con cada caso la justicia que merecen todas? No se trata de que un género valga más que otro, se trata de los rostros de jóvenes y niñas que representan una crisis en una política pública ineficiente, porque es la forma de levantar la voz para denunciar que sí, todos los crímenes son condenables, pero la violencia de género que nos está ahogando es algo que todos debemos combatir como una plaga que nos destruye como sociedad.

La historia de Valeria era dolorosa por cualquier ventana que se mirara: un padre que sube a su hija de 11 años en una combi para que no se moje mientras llueve, él la sigue en su bicicleta, el viaje sólo es de unas cuantas cuadras, la niña nunca llegó, fue encontrada asesinada 72 horas después. El chofer es acusado y detenido, en cuanto pisa la cárcel se suicida.

El caso de Mara puso al descubierto que ni siquiera en aquellas esferas donde ellas se sienten más seguras, en un transporte privado que pide para llegar sana y viva a su casa, estuvo exenta de esa violencia que se da en parte porque los delincuentes se saben en un país con impunidad.

Sólo este año, en Puebla, donde Mara perdió la vida, van 59 feminicidios; en el Edomex, donde perdimos a Valeria, este año se han reportado 152 casos sólo de enero a junio, según las organizaciones civiles que dan seguimiento a cada historia. El Estado sólo ha clasificado 33 como feminicidios.

Afuera están las historias de la vida –y la muerte– de tantas Valerias, Maras, Lesvys, que cada caso es una herida que se abre más, en un país en el que ya no se puede permitir #NiUnaMás.

Twitter: @jrisco

También te puede interesar:
Los seres humanos que fuimos
Enceguecidos
#VamosPorUnaFiscalíaQueSirva y punto

,

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.