Las ambiciones personales
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Las ambiciones personales

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Las ambiciones personales

22/01/2018
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Servidores públicos de diversos partidos con señalamientos están bajo investigación por parte del INE. (Archivo/Cuartoscuro)
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En Washington DC hay restaurantes históricos donde los republicanos y demócratas se reúnen para discutir leyes, acuerdos o temas legislativos por venir; cabe aclarar que son restaurantes distintos. Hay un acuerdo político mudo y confidencial que obliga a un demócrata a no entrar a los bares de los del partido del elefante y viceversa. Se respetan y se cultiva una tradición política.

Uno de los restaurantes políticos icónicos de Washington llegó a la Ciudad de México hace pocos años, abrió a unas cuadras del Senado de la República, en la glorieta de la Palma en Reforma; al inaugurarse había la duda de qué partido político lo haría suyo. ¿Qué bancada convertiría ese lugar en su búnker? ¿Sería la derecha o la izquierda? La sorpresa de los inversores ocurrió a los pocos días, las mesas se reservaban a nombre de priistas, pero comían con perredistas y panistas; hacía la reserva un gobernador panista y citaba a morenistas y tricolores. Los dueños del restaurante entendieron que en México los acuerdos responden a intereses económicos, que los partidos son un ornamento y que la cuenta la pagamos todos nosotros.

La política en México no conoce de tradiciones, de izquierda o derecha, de ideales de partido, el hueso llama, los valores de los políticos mexicanos son del tamaño de un ridículo chaleco. Este fin de semana fuimos testigos de saltos inverosímiles, de renuncias que dan pena y de movimientos políticos geográficos sin sentido.

Si hay un territorio en el que el Partido Verde Ecologista ha logrado estructura, poder y puestos en el Congreso, es Chiapas. Manuel Velasco, a pesar de haber llegado al gobierno de la mano del PRI y de su cercanía con el presidente, es el único gobernador emanado del partido del Tucán. De los 40 legisladores chiapanecos, la bancada del PVEM es la mayoritaria. 16 diputados locales, el 40 por ciento, es territorio verde… o era; 14 de ellos renunciaron a su militancia y se declararon independientes, lo que desfondó al partido en la única entidad donde tienen militancia real.

La razón, según ellos, era el descontento con la alianza de su partido y el tricolor, donde el abanderado sería un priista y no un pevemista, como correspondería a una estructura territorial que ha ganado fuerza en aquel estado. El PRI pretende postular al senador priista Roberto Albores Gleason, mientras que el apoyo de los ecologistas estaba con el hasta ayer dirigente estatal y diputado local, Eduardo Ramírez.

Aunque el exdirigente dijo que formará su propio movimiento en busca de la gubernatura, los tiempos electorales dificultarían que iniciara una candidatura ‘independiente’, por lo que en Chiapas la preocupación es si ahora cambiarán el chaleco verde por el bicolor azul-amarillo del Frente. Total, parece que eso de cambiar de partido es tan sencillo como vestirse de un nuevo color, porque, además de eso, ¿qué tienen en común las ideologías del Frente con las del Verde? Pero sí… tienen razón… en política ya no valen las ideologías.

Si no pregúntenle a la senadora Gabriela Cuevas, quien luego de 23 años en el PAN, cercana a los gobiernos foxista y calderonista, exdelegada de Miguel Hidalgo y exdiputada local, decidió dejar el Frente al que en la CDMX poco le queda de azul, para unirse al proyecto de Morena y Andrés Manuel.

Con todas las adhesiones que está sumando el partido del tabasqueño, no tendría que ser sorpresa, excepto por dos factores: aunque ya pasaron 13 años, muchos recuerdan ese histórico pasaje de 2005, cuando Cuevas fue parte de la estrategia de Vicente Fox en el desafuero al entonces jefe de Gobierno, que irónicamente fue la persecución política que lo volvió tan popular en la capital.

Quién le iba a decir en 2005 a Andrés Manuel que 13 años después presumiría tener en su equipo a aquella diputada local que junto con otro panista pagó, sin consultarle, la fianza de dos mil pesos que un juez le impuso a AMLO por el proceso del predio expropiado en Cuajimalpa. “Traidores y tramposos”, los calificó entonces.

Y quién le diría a la también exdiputada constituyente que ahora trabajaría junto con su estructura para que aquel al que acusó de querer hacerse una víctima con el proceso del desafuero, sería ahora su puerta para mantenerse en el poder.

Ahora la exblanquiazul podría ser la clave de Morena para arrebatarle al PAN uno de sus únicos dos bastiones capitalinos, la alcaldía de Miguel Hidalgo. Y así mata dos pájaros de un tiro, pues significaría quitarse de encima el mal precedente de abanderar a un político como Víctor Hugo Romo, quien tiene un pasado que lo vuelve impresentable.

Y ya ni hablar de Cuauhtémoc Blanco buscando ser gobernador de Morelos… en México, la tradición política se ha vuelto, justo, no tener más lealtad que a las ambiciones personales.

Twitter: @jrisco

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.