La opacidad en la reforma educativa
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

La opacidad en la reforma educativa

COMPARTIR

···

La opacidad en la reforma educativa

01/03/2018
Actualización 01/03/2018 - 21:13

En el tema de la reforma educativa, Andrés Manuel López Obrador es irreductible: “Quiero enviar un mensaje (…) a los maestros que están organizados en la CNTE, a los maestros organizados en el SNTE, a todas las maestras y maestros de México.

“Quiero aquí, desde mi tierra, desde mi agua, hacer el compromiso con todo el magisterio nacional que al triunfo de nuestro movimiento se va a cancelar la mal llamada reforma educativa”. La reforma educativa para atrás desde el día uno en que López Obrador habite Palacio Nacional (recuerden que él se niega a estar en Los Pinos).

Al platicar con gente cercana al candidato de Morena insisten que en eso no hay punto de negociación: tienen la convicción de que 90 por ciento de los maestros está en contra de esta reforma y que debe replantearse por completo. Reiteran que echarla para abajo no encontrará ninguna resistencia.

Por su parte, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, quien está en la lista de plurinominal del Senado y quien fue propuesta por López Obrador como secretaria de Gobernación, no es tan radical: “No me puedo pronunciar en contra de la reforma porque es una reforma que está en proceso, pero hablemos de contenidos (educativos), los contenidos tienen que cambiar (…) vamos a evaluarlo, tenemos que ver los contenidos de la reforma educativa”.

Tal vez esta última postura sea la más prudente después de escuchar los resultados del estudio 'La escuela que queremos', que presentaron una serie de investigadores de la organización Mexicanos Primero, quienes hicieron una evaluación necesaria de la reforma, señalando sus beneficios y sus principales debilidades.

El estudio analiza 16 políticas públicas impulsadas desde 2013 con la promulgación de la reforma educativa.

No es sorpresa que una de las cosas más débiles de la reforma educativa, subrayado por estos intelectuales, sea algo que es un lastre del gobierno en turno: la opacidad, algo que no permite evaluarla con todos los enfoques que nos dieran un panorama real de la implementación de una de las reformas estructurales que detonaron en un conflicto con el magisterio, que fue durante décadas el brazo fuerte del partido en el poder.

“La falta de información adecuada es un mal generalizado en todo el sistema educativo nacional.

“Se destaca, en este caso, la falta de transparencia sobre el uso de recursos para mejorar la infraestructura escolar (...), la reconstrucción de más de 16 mil escuelas dañadas en los sismos de septiembre”, señaló Jennifer O’Donoghue, una de las presentadoras del informe de resultados.

En este país ni siquiera la forma en que se implementa un cambio de modelo en la educación, uno de los grandes rezagos sociales, es transparente en un sexenio que se peleó constantemente con una sociedad más exigente con la rendición de cuentas, con una sociedad civil que está dispuesta a fiscalizar aquello que el presidente presume como una de las herencias de su administración.

Antes de meternos a profundidad para conocer si la reforma educativa implica métodos de enseñanza más efectivos, nos topamos con que ni siquiera hay acceso para saber el gasto en la infraestructura escolar.

“(A la opacidad) sumó la falta de rendición de cuentas en escuelas y alumnos beneficiados con programas de tecnología, así como la publicación completa de información de la ubicación de plazas y función que desempeñan.

“El documento también señala la opacidad en el destino de fondos destinados al gasto corriente, de compensación y de operación”, señala una nota del diario Reforma al respecto.

Cómo podemos confiar en que en la educación está la esperanza de una sociedad más crítica e informada si ni siquiera podemos vigilar la forma en que están educando a las siguientes generaciones; si antes de saber si los maestros están preparados tenemos que cuidar que sean maestros a los que contraten; si hay que preocuparse más por sus inasistencias y por cada peso que se gaste que por verificar que haya programas de estudio adecuados.

“¿Qué nos toca a los ciudadanos en general? Nos toca emplazar, nos toca monitorear, nos toca pedir y recibir la rendición de cuentas de los gobernantes para verificar que honraron la propuesta, nos toca también proponer”, cuestionan los especialistas. Y es que es ahí, no bajando la guardia y no dejando de preguntar y cuestionar, en donde está nuestra principal tarea.

Se. Enrique Quintana

El Financiero

Leí con interés la columna de hoy firmada por Javier Risco, publicada en El Financiero, titulada La opacidad en la Reforma Educativa, y en la que retoma declaraciones de “investigadores de Mexicanos Primeros”, en las que se detectan imprecisiones.

Ante esto, me permito comentarle lo siguiente:

En relación con el gasto educativo, la Auditoría Superior de la Federación realizó en 2017 tan solo a la cuenta pública 2016, 49 auditorías, 34 a la SEP, nueve a gasto federalizado que es nómina educativa (FONE) y Fondo de Aportaciones para la Educación Tecnológica y de Adultos (FAETA), así como seis auditorías transversales, las cuales son públicas, y en los casos donde ha habido sobre todo falta de comprobaciones, éstas han sido atribuidas a las autoridades educativas estatales, no a la SEP. Y en el caso del FONE, principal rubro de gasto, en su último informe la ASF concluye: “La SEP cumplió, en general, una gestión razonable” de dichos recursos.

Por cuanto al principal programa de infraestructura, Escuelas al 100, el 25 de febrero pasado el presidente del INAI reconoció los avances del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed) en materia de transparencia y rendición de cuentas; y precisó que hoy es posible conocer el listado georreferenciado de los planteles educativos beneficiados; tipo de contratación de la obra; ficha técnica de cada plantel en la que se desglosa la inversión; nombre de la empresa o contratista; domicilio fiscal y RFC; porcentaje de avance físico y financiero; componentes que se atienden; memoria fotográfica, y diagnósticos.

Y destacó que el portal especial de dicho programa fue galardonado con el Premio a la Innovación en Transparencia 2017 por parte del INAI, como una de las mejores prácticas gubernamentales.

Por cuanto a información estadística educativa, hoy el Sistema de Información y Gestión Educativa (Siged) cuenta con información de 33.1 millones de alumnos de educación básica de los ciclos escolares de 2010 al 2017, de los cuales 27 millones han sido reportados de forma oportuna para los últimos dos ciclos escolares; logro la interoperabilidad entre distintas fuentes de información, como el FONE, con datos de 1.4 millones de docentes y personal de apoyo a la educación, y la estadística del formato 911, lo cual permitió regularizar más de 44 mil plazas con un ahorro de más de 5 mil millones de pesos. Esto jamás fue posible hasta antes de esta administración.

¿Opacidad? El problema más bien, diría San Agustín, es que los necios se aferran a su parecer no porque sea verdadero sino tan solo porque es suyo.

Agradezco la atención a estas precisiones.

ATENTAMENTE

Eduardo Gutiérrez Campos

Director general de Comunicación Social

Secretaría de Educación Pública

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.