El futuro de Sandoval
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El futuro de Sandoval

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El futuro de Sandoval

14/03/2018
Actualización 14/03/2018 - 13:02

[No necesito turbante ni mucho menos una máquina del tiempo para saber que el exgobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, será encontrado culpable de desvíos millonarios, se irá a la fuga y terminará en la cárcel –tal vez el menos probable es el último escenario, pero es posible–. Así será su historia en los próximos meses. ¿Por qué lo sé? Porque sigue el mismo guion de los Duarte, Borge y acumulados].

En este sexenio cuántas veces ha escuchado 'soy inocente', 'es una persecución política en mi contra', 'mis bienes están en mi declaración patrimonial', 'no voy a huir del país'.

Seguro le vienen a la cabeza los nombres de Javier Duarte o César Duarte, exgobernadores durante el último sexenio. Pero no son los únicos. Desde 2017, el también priista Roberto Sandoval, exgobernador de Nayarit, está siendo investigado por enriquecimiento ilícito, porque fiel a la escuela política que lo mantuvo en el gobierno de 2011 a 2017, pasó de tener una propiedad de menos de dos millones de pesos a ranchos que presumía hasta en YouTube de 17 hectáreas, o las cinco propiedades que recientemente le fueron incautadas como parte de la investigación en su contra.

Durante meses se ha mantenido en silencio. Hasta ahora, cuando aún la PGR no ha girado una orden de aprehensión en su contra, cuando aún puede dar entrevistas para justificar una inexplicable riqueza y para prometer que debido a su inocencia no huirá. Otro que cree que su palabra de exgobernador debería bastarnos.

Ayer, en entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, en Grupo Fórmula, el priista se unió a la lista del 'yo no fui'. Y antes de tener que dedicar una columna a subrayar lo absurdo que sería ver a la PGR emitiendo una orden de aprehensión cuando un personaje, hoy localizable, ya haya hubiera huido, creo que es importante enmarcar sus argumentos y sus promesas, por si mañana entra a la lista de los ilustres prófugos de un sexenio donde el uniforme de prisión está guardado en el armario de más de uno.

Y claro, para Sandoval se trata de un ataque en coyuntura electoral y no por que las cuentas no nos den cuando sumamos seis años del sueldo de un servidor público.

“En este momento sería muy difícil aclarar de dónde vienen esas propiedades, en contexto electoral es complicado explicar que son de antes de que me dedicara al servicio público, que no nada más me dedico al servicio público (…). Yo soy ganadero, crío ganado, mi padre me enseñó hace muchos años. Yo vendo caballos, no compro caballos. Si me defiendo de la A me sacarán la B y si no hasta la Z. Así es la política, así son las cosas ahorita con todos los candidatos”, justificó quien diera en su administración el cargo de procurador a Edgar Veytia, hoy preso en Estados Unidos y con al menos tres cargos por narcotráfico.

“¿Se va a quedar en el país?” Pregunta obligada. “La carne más débil que hay ahorita es la de un exgobernador, por eso no pienso alejarme del radar de las autoridades. En ningún momento he pensado salir de mi país, en ningún momento he pensado estar fuera de las autoridades. Estoy atento a cualquier llamado”, jura el que habla como sus homólogos tricolores que, como cualquier obra pública, prometieron sin cumplir.

¿Hay un manual de cómo ser exgobernador? ¿Habrá asesores que antes de entregar una administración le digan a los servidores públicos cómo defenderse de las casi ineludibles acusaciones de desvío de recursos? ¿O sólo es que todos los pretextos ante lo que no se puede explicar, suenan igual?

“¿De dónde salieron todos las propiedades?”, se le preguntó. “Una de las propiedades es mi hogar, pagada con un crédito Infonavit en 1997; el otro es un terreno muy grande de ocho por 20 metros, pagados con toda la declaración fiscal; la tercera es una propiedad de mi hija que sacó con un crédito bancario que sigue pagando; la cuarta es de una fundación creada antes de mi gobierno y la otra propiedad no tiene nada que ver con nosotros. Me he parado en muchos lugares que no son míos, no todo lo que piso es mío”, respondió el priista.

Aún recuerdo aquella declaración que César Duarte dio al periodista Carlos Loret cuando se le cuestionó sobre su fortuna personal: “sólo tengo una fortuna de aproximadamente 100 millones de pesos”, dijo seguidos de la tradicional victimización que señala las acusaciones como persecución política.

Sandoval no se alejó del guion. Para él es Guadalupe Acosta el villano de su historia. “No desvié ni un solo peso; no me imagino donde pueden caber dos mil millones de pesos. Mi declaración patrimonial está en orden y he trabajado toda mi vida; no tengo más propiedades que las declaradas ni prestanombres”.

Incluso alega que el propio Enrique Ochoa, presidente de su partido, ha estado detrás de la persecución en su contra. Pobre México, lleno de gobernadores víctimas de persecución política y con las arcas cada vez más vacías. Mentirosos en fuga de un guion que ya está escrito.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.